30.9.01

Una vida, vista por nadie

Recibo mucho correo basura, cosa casi inevitable si llevas tiempo con la misma dirección de correo electrónico. La cuestión es que quienes envían estas cosas tienen una idea muy extraña de mí: mientras por un lado me ofrecen increíbles descuentos en Viagra, por otro me ofrecen milagrosos tratamientos para mi achacosa próstata. A la vez, me creen dispuesta a llamar a una tal Tammy, que acaba de cumplir 19 años y tiene el extraño hobby de darse a conocer, en el sentido bíblico del término, a cualquiera que llame a cierto número de teléfono o visite cierta página. Debe estar agotada la pobre. Mientras tanto, alguien, seguramente preocupado por el estado de mis finanzas, me asegura que puedo ganar miles de dólares por Internet, sin riesgo alguno. Al enterarse de esto, los propietarios de los casinos me ruegan que vaya a gastarme mis millones a sus establecimientos, cosa que no voy a poder hacer porque el hermano del primer ministro de no sé qué país acaba de ingresarme no sé cuántos millones de dólares de un negocio que no tengo en la cuenta corriente de una empresa que no existe, de modo que tengo que ir corriendo a ver si monto el primero y abro la segunda. Por otra parte, un amable doctor me ofrece el remedio milagroso contra la calvicie, otro me asegura juventud eterna con no sé qué hormona, y un tercero me regala una limpieza de meridianos energéticos, que no sé qué es, pero suena demasiado cartográfico y agotador para mi gusto.
Entre todo esto, los mensajes que me envía la gente que realmente me conoce brillan como arcoiris en charcos de aceite. Lo cual es poco poético pero muy contemporáneo.

Té de jazmín

Té de jazmín y Boccherini. Aunque nada puede hacer que un domingo por la noche sea especialmente fascinante, con el lunes asomando la cabecilla fea y pequeña por la ventana como un duende perverso de los que dibuja Alan Lee, al menos la espera se puede endulzar con un poco de hedonismo. Pero a veces saltan ideas extrañas a la mente.

Microcuento:

En 1898, un viajante de comercio llamado Arturo Beltrán fue a Francia a intentar vender su línea de productos cosméticos para caballero. Una noche, durante un largo viaje en tren, fue mordido por un extraño y educado caballero, que resultó ser un vampiro de cuarta generación llamado Mijalco Radelic, sin relación con Vlad Tepes, que por entonces estaba en Ciudad del Cabo.
Antes de ser convertido al vampirismo, Arturo Beltrán era miope y sufría de diversos achaques de poca consideración pero molestos, que le acompañaron durante su nueva existencia sobrenatural .Ochenta y siete años después, Beltrán fue devuelto a la paz eterna por un intrépido cazavampiros que le atravesó el corazón con una estaca, le cortó la cabeza y le llenó la boca de ajo. Beltrán podría haberle dicho que con la estaca era suficiente, pero no le apeteció. Cuando registraron el almacén abandonado en el que había no-vivido, encontraron una caja de embalaje sucia en la que dormía, una cabra vieja a la que sangraba para alimentarse, parches de saúco contra el reumatismo, y un bote casi vacío de pomada para las hemorroides.


29.9.01

El extraño destino de extraños objetos

La ciudad de Corvallis es la única que conozco que tiene un festival dedicado a celebrar la ciencia y a los científicos junto al arte y la tecnología. Se llama "The da Vinci Days", y aparte de lo normal, juegos para los niños, comida, bebida, música y demás, hay una carrera de esculturas cinéticas: coches construídos por la gente de aquí, adornados con todo lo adornable, y si se mueve, mejor.

Durante algunos años, la estrella fue un trebuchet. ¿Recordáis "Doctor en Alaska"? En un par de episodios usaban un trebuchet, un artilugio parecido a una catapulta, para lanzar, primero un piano de cola, y luego unos ataúdes. Pues ese mismo artilugio, el usado en la serie, fue comprado por la ciudad para los da Vinci Days. Ahora ya no lo usan: demasiado costoso de montar, y con algunos riesgos de manejo, pero durante tres años estuvo aquí, lanzando ordenadores viejos y yo qué sé qué más.

Ummm... Me estoy preguntando qué hicieron los Monty Python (que por cierto también usaron un trebuchet) con su Conejo de Troya...
Alternativas

He pensado en ver un rato la tele, y tras desgastar los botones del mando durante cinco minutos he visto que no había nada que realmente mereciera la pena ver. No es tan raro, pero un sábado por la tarde, con el sopor de después de comer, fastidia un poco.

Visto que el entretenimiento audiovisual pasivo no funciona, he recurrido al entretenimiento audiovisual interactivo y he puesto The Dark Eye en el portátil. The Dark Eye es una historia interactiva, una de las más raras que conozco. Es un paseo por las historias de Edgar Allan Poe, donde puedes vivir cada una de dos maneras relacionadas pero diferentes. Los gráficos son animación fotograma a fotograma, inquietantes y feístas; el programa en sí deja algo que desear técnicamente, con más de un fallo de programación, pero las voces de los actores son perfectas. Algo que quizá pueda ser considerado un defecto, pero que yo considero un aliciente, es que no tienes la más mínima libertad para cambiar la historia: cuando entras al programa, por ejemplo, bajo el punto de vista de Montresor en "El Barril de Amontillado", nada te puede apartar del final tremendo de la historia y te ves a tí mismo añadiendo ladrillo tras ladrillo, emparedando a tu víctima. Y luego juegas como Fortunato y ves el pequeño nicho desde el otro lado, la luz desapareciendo. Vaya, como lectura de Poe, hay pocas tan escalofriantes como esta versión que nos ha traído la electrónica. Y además de "El Barril de Amontillado", las otras historias son "Berenice" y "El Corazón Delator", y puedes entrar a cada una de ellas dos veces: como la víctima y como el victimario. Casi ná.

Intercalados en el juego hay varios poemas de Poe, que aparecen de repente cuando vagabundeas por alguna de las extrañas habitaciones y pulsas sobre un objeto aparentemente inofensivo. Estaba ahora escuchando a William S. Burroughs recitar "Annabel Lee" con su voz vieja, cascada, plana, escalofriante. Contrasta muchísimo con la voz interna que me había imaginado para el poema, pero me gusta el contraste.

Ya sé, ya sé... es una ocupación extraña para una deliciosa tarde de otoño. Pero a la vez es muy gratificante, muy absorbente. Claro que después de esto voy a tener que irme a ver una peli de Disney o algo...

Buitres circulando

Es inevitable; ya han aparecido por Internet e-mails falsos pidiendo dinero para ayudar a las víctimas de la tragedia del 11 de Septiembre. He recibido un par; son relativamente fáciles de identificar, pero no por eso me hace gracia recibirlas.

También he recibido, a través de varias listas, los consabidos mensajes sobre Nostradamus, Q33NY, y el número 11. No necesito decir aquí, pero lo digo, que ninguna de estas cosas tiene la más mínima base. En la página web del CSICOP o en la de ARP encontraréis abundante información sobre el mundillo irracional y cómo identificarlo.



28.9.01

Los peligros de jugar con el HTML

Ya que estaba, me he quedado un rato jugando con la página. Gracias a la maravillosa, aunque en inglés, página del How To de Blogger, he añadido un par de truquitos. Pulsando sobre "Enlazar", en la línea que indica cuándo envié cada entrada, vas a la posición de esa entrada en concreto en los archivos. Una vez archivadas, la posición de las entradas no cambia, así que puedes añadirla a tus favoritos si te ha gustado mucho y no quieres perderle la pista, o si la odias a muette y quieres releerla para desahogar tu rabia, que ambos casos pueden darse.

También puedes elegir si los enlaces del texto se abrirán en esta misma ventana o en una nueva, según marques o no la casilla titulada, astutamente, "Enlaces a nueva ventana" (de esta me gano puntos por originalidad, fijo). Personalmente, a mí me gusta que se abran en ventanas nuevas, pero allá cada cual, que no se diga que no doy opciones.

Estoy pensando en quitar la publicidad de arriba de la página. No es muy molesta, pero quitarla cuesta 12 dólares al año nada más, y si ayuda a los de Blogger a mantener un servicio tan bueno como este, no creo que me duela mucho. Ya veremos.
Tocando las estrellas

Gracias a rvr, el Blogger ha mejorado que no veas. El dibujo y diseño del título son cosa suya. Además, ahora la página explica al menos qué son esas fechas de la izquierda (los archivos, para los despistados). Y si has estado leyendo toooodo el tocho de los dos últimos días (que es lo que se ve en esta página) y se te cansa el dedo de darle al scroll, abajo del todo tienes un enlace para volver al principio de la página.

Ya sé que en estos tiempos de animaciones por flash esto es más rudimentario que un hacha de piedra, pero bueno, poco a poco.

Rvr no sólo es un excelente y amabilísimo Barrapuntero, sino un webmaster de los que hay pocos, y en sus páginas se puede acceder a las mejores noticias sobre astronomía en la web, punto. Si no me creéis, pasaos por Astronomía Digital e Info-Astro y luego me contáis.
Nature

El Nature de esta semana está especialmente interesante en la sección de recensiones. No sé si por cierto desmadeje editorial provocado por los sucesos del 11 de Septiembre o por qué, hay muchas más de lo habitual, y algunas realmente majas. Si me da tiempo, a lo mejor comento aquí un par.
Generación espontánea de campanarios

Este debe ser un fenómeno científico que ha escapado a la atención de los cerebros del momento, pero que sin duda existe. Acabo de presenciarlo, vaya.

Hacía unos días que no me acercaba por la biblioteca, porque cuando lo hago siempre paso en ella más tiempo del esperado. Y es que estoy enamorada de la biblioteca de este campus, nuevecita, moderna, agradable, amplia, cómoda, luminosa, y encima con libros. El Paraíso. Pero hoy tenía que ir a por un par de artículos, así que, nada, a sacrificarse (jiu jiu), y al llegar me he encontrado con un cuadro de lo más curioso.

En la amplia explanada de césped que sirve de proscenio al bonito edificio de la biblioteca, ha surgido, cual champiñón, una tienda de esas grandes que se ven en las bodas, con ventanas recortadas de plástico y todo. Dentro, mesitas redondas con ramos de flores frescas en búcaros, una tabla de buffet a medio preparar, y camareros distribuyendo cubiertos. Fuera, un número inusitado (para lo que es el campus) de caballeros y damas de avanzada edad, trajeados ellos, con vestidos de flores ellas, sentados al sol y hablando en voz baja como embajadores en alguna recepción europea, una visión encantadora por lo poco habitual. A un lado de la tienda, dos guitarristas y una violinista ensayan melodías suaves e increíblemente cursis ante la mirada bovina de un técnico de sonido. Qué bonito, pienso. Un picnic de siete estrellas. Pero enseguida miro a lo lejos y veo que en un ensanche de uno de los caminos empedrados que llevan a la biblioteca ha surgido, prácticamente de la noche a la mañana, otro champiñón, este más permanente: una torre de ladrillo rematada por un campanil con cuatro campanas doradas rutilantes, nuevecitas. Un enorme lazo de raso justo debajo de un reloj inserto en la fachada indica que la construcción es un regalo. Qué cosas más raras regala la gente por aquí. Digo yo que algo más práctico, como más libros o más plazas de aparcamiento, o conexión por cable o algo, sería más de interés para el alumnado. Pero a ver cómo pones la placa en ese caso, mientras que aquí veo la cortinilla (de raso, a juego con el lazo) tapando la placa en cuestión...

¿Me enteraré del Misterio del Campanario Repentino? Probablemente. ¡No se pierdan las explicaciones del detective aquí, en La Biblioteca de Babel, su Blogger amigo!
Escribir el Blogger se convierte en un gran placer cuando...

... empiezo a recibir amabilísimos mensajes de gente que ha encontrado esta página por medios más o menos misteriosos y les ha gustado, y ¡no sólo eso! Además, se toman la molestia de decírmelo, lo cual me pone muy contenta, para qué nos vamos a engañar.

Uno de estos lectores confiesa tener un millón de dudas, pero elige una sóla para preguntar... ¿qué es una libreta Moleskine? Y como de momento no sé muy bién cómo poner el enlace a los Archivos desde las entradas del diario, me temo que de momento la cosa ha de ser más artesanal: Sancho, si pulsas en las fechas a la izquierda, donde están los archivos, encontrarás la entrada del día 26 de Septiembre, a las 5:50, donde me pongo lírica respecto a la libreta Moleskine. Y yo veré de aprender un poco más de HTML para poder poner enlaces a entradas concretas en los archivos.

También me ha dicho un pajarito en Barrapunto que es posible poner un "add on" en Blogger para que la gente envíe comentarios. Estoy en ello, a ver si sale.

Y mi más fiel lector, Ignacio, se muestra encantado con la dirección de los Circlemakers de hace un par de entradas. Hay gente con mucho tiempo libre, desde luego. La pregunta del millón es... ¿es Arte? (punto y coma, guión, cierra paréntesis).

¿Me diga?

Un titular del periódico del campus, el Barometer, me ha llamado hoy la atención: "OSU brings terrorism to the classroom".

¿Me lo imagino yo o es bastante desafortunado?

27.9.01

Dibujando en trigo

Los muchachos de Akasico siguen sin enterarse. Veo en su página web (a la que no sé por qué acudo de vez en cuando, será afán de penitencia, serán ganas de ver mal periodismo, quién sabe)... Ehm. Decía que veo en su página un ejemplo de círculo de esos que aparecen en las cosechas. Una monada, sencillita pero elegante. Por alguna razón que se me escapa, se considera significativo que la estructura esté en diagonal respecto a las vías del tranvía. Pos fale.

Estimados señores de Akasico: para ver cosas significativas en los campos de cereales, hay que ir a esta página. Tarda en cargar, pero merece la pena: esto sí que es imaginación y diseños bonitos. Y hasta pueden entrevistar a los autores, que estarán encantados, y que además no necesitarán recurrir ni al Pez Babel ni al Traductor Universal ni nada, porque resulta que son de este mismo planeta. Al loro con las formaciones "Arecibo reply" y "Milk Hill". De nada.
El Gaitero Loco

Se puede dar en Corvallis un paseo muy agradable por un camino que pasa las granjas de la Universidad y llega hasta un puente cubierto. Una vez ahí se bifurca y tienes la opción de volverte o dar una vuelta mayor, de unas dos horitas.

El riesgo (o el aliciente, no sé) de dar este paseo en fin de semana es que, si hace buen tiempo, seguro que te vas a encontrar con El Gaitero Loco.

El Gaitero Loco es un ardiente admirador de la gaita escocesa, que cada sábado o domingo saca a pasear su arte por los alrededores de Corvallis. Para darle más emoción a la cosa, se pone un gorro escocés, aunque al parecer ha decidido que llevar también el kilt sería sacar las cosas de quicio. Pero eso sí, pone mucho sentimiento a su interpretación de misteriosas melodías que una tiene que suponer escocesas a falta de más información.

Si está a suficiente distancia, digamos cinco kilómetros, la cosa es soportable. El problema viene cuando su camino y el mío se cruzan, y entonces zas, la liamos. Hace tiempo que no visito el puente cubierto por esa razón.

Esta tarde, sin comerlo ni beberlo, las notas lejanas de la gaita del Gaitero Loco me han llegado a los oídos mientras volvía a casa. Se ve que ha cambiado de ruta, y de día, porque hoy es jueves. Supongo que su estilo de ensayo itinerante no es más que instinto de supervivencia, porque si ensayara en su casa, los vecinos hace tiempo que se lo habrían cargado, pobre criatura. Así, al menos, los damnificados lo son de manera fugaz.

Hay algo decididamente peligroso en la gaita. Quiero decir, no es normal: un instrumento con esa potencia y ese timbre tan penetrante no se inventa para hacer dormir a los niños o rondar a las doncellas, si se quiere que los primeros duerman y las segundas dejen de serlo. Pero la gaita tiene utilidades bélicas, eso es innegable.

Me imagino la escena: ahí estás, orgulloso miembro del clan de los McEscurríos, con todo tu metro cincuenta y siete y cuarenta y cinco kilos de peso con el sporran puesto, y frente a tí tienes al clan McArra al completo, cada miembro midiendo dos por uno y con tartanes de diseño, mientras que a tí el tuyo lo diseñó tu abuela a base de retales de lo que les sobraba a otros clanes cuando reponían las alfombras del baño. Unos pedazo de bestias tales que hasta sus propias neuronas huyeron de su cerebro para dejar sitio a más músculo, y a tí el único músculo que se te ve es el de la garganta al tratar de tragar saliva.

Y de pronto, tu primo Angus el gaitero toma aire, y a dos milímetros de tu oreja izquierda se abren todas las simas del infierno, y en tu cerebro convertido en haggis lo único que queda es la compulsión irracional e irresistible de huir de la cercanía de esos aullidos de alma en pena, no importa hacia dónde, y claro, la manera más rápida de alejarte de Angus y su gaita es acercarse a los McArra, pero en ese momento tanto te da, lo que cuenta es escapar de la gaita, y cuando te quieres dar cuenta los McArra están todos amontonaditos en una pila de ayes y llamando a su mamá, y a tí se te lanza tu prima Heather a los brazos y dice mi héroe, mi héroe, este es un verdadero escocés y no esas nenazas de los McArra, mucho tartán de diseño pero los... sporran de cristal.

Todo gracias a la gaita. No, si tendré que revisar mi opinión del instrumento...


Con mochila

Ya ha llegado la Targus, y por supuesto lo primero que he hecho ha sido desmantelar el portátil y empaquetarlo todo en la mochila, y luego me he echado la mochila a la espalda y he dado unas vueltecitas por el apartamento a ver qué tal. Dado que mi apartamento no es muy grande, el efecto inmediato ha sido que me he mareado. Por lo demás, todo bien: ni me he caído de espaldas arrastrada por el peso de la tecnología punta ni nada. La mochila es discreta a la par que robusta y tiene tantos bolsillos como para tener ocupado a un explorador durante semanas, de modo que estoy muy contenta con ella.

De vuelta en el laboratorio, me he pasado por la Bookstore del campus, que es una mezcla de librería y tienda para todo, porque necesito una libreta nueva. En las escaleras había un toldo montado, y bajo él, dos soldados muy serios, en actitud de descanso (que no parece muy descansada), velando una mesita en la que se ve una vela y una bandera americana, plegada. En el toldo, la leyenda "A nuestros camaradas caídos en la reciente catástrofe. No seréis olvidados". Y es que esto va para muy largo.

Cincuenta metros más allá hay una oferta especial de venta de posters. El primero que han visto mis ojillos ha sido el de Independence Day, ¡toma ya casualidad!

Dentro del Memorial Union, el centro neurálgico del campus, amén de muchos sofás que siempre están ocupados por alumnos totalmente sobados, han puesto un mural cubierto de papel en blanco. Varios rotuladores colgados al lado permiten que se oiga, o más bien se lea, la voz del pueblo. El lema para este mural es, por supuesto, el 11 de Septiembre. Las opiniones vertidas en él van de lo obvio a lo imbécil, pero predomina la buena voluntad y sobre todo, sobre todo, las oraciones. Ya no queda mucho espacio, la verdad. Es interesante leerlo, aunque para seguir los sentidos de escritura de la gente, de arriba a abajo, en diagonal para un lado, en diagonal para el otro, mirando a Triana o mirando a Flandes, se necesita el cuello de un búho.

Esperando a UPS

Hoy, en teoría, debe llegarme la mochila Targus que compré para mi portátil. El Dell, no la libreta Moleskine, que os veo la intención. La cuestión es que hay aquí un par de tiendas que distribuyen materiales de Targus, pero fui a ambas y (sorpresa, sorpresa), ninguna de ellas tenía ese modelo en particular en stock. Tres semanas, me dijeron, hasta que les llegara. Así que me fui a la página web de Targus y compré mi mochilita online: 3 días y en casa. Oig, qué "siglo XXI" me sientoooo...

Lo bueno que tiene esperar a UPS es que mientras puedo comer caliente, y lo malo es que tengo que pensar qué hacer de comer. Mi mamá, que me estará viendo, sabe cómo es esto de tener que pensar toooooodos los días en qué haces de comer. Yo lo he resuelto por hoy (una recetita de pechugas con ajo, laurel y romero que resulta facilita para torpes como yo y que de paso va y está rica), pero otros días no hay manera, no hay manera.

Acabo de leer el Blogger de Neil Gaiman, y he leído dos noticias, una buena y una mala. La buena es que en un reciente viaje a Trieste, Gaiman también compró, y se enamoró de, una libreta Moleskine (y según mi albarán se la compró un día después de mí). La mala es que me perdí la charla online que dio el martes por la noche en la página de SciFi. ¡Cachisenlamar! Bueno, al menos Coraline ya debe estar a punto de aparecer en estanterías de por aquí...

26.9.01

Björk

Desde siempre, de todas las artes, ha sido la música la que me ha impactado más profundamente. Acabo de vivir un ejemplo.

Tengo una pequeña colección de mp3 en el ordenador, que creé a partir de mis CDs, para poder escucharlos a gusto o en mezclas curiosas; me gusta mezclar. Y para rematar la noche he seleccionado una mezcla aleatoria de lo que tengo de Björk y Philip Glass (que no es poco). Estaba aquí leyendo, dejando la música llenar la trastienda de mi cerebro, y de repente la voz de Björk ha sonado como una trompeta...

'Cause I'm leaving on a jetplane, I don't know if I'll be back again...

Y el 11 de Septiembre ha vuelto.

Bach

He llegado hace un rato, pelín más tarde de lo que tengo por costumbre, y por fin puedo poner, figurativa y literalmente, los pies en alto. Un rato de leer y enviar correo, otro rato de navegar tranquilamente por mis sitios favoritos y pensar en posibles historias, y música. Llevo escuchando mucha música clásica desde el 11 de Septiembre, y ahora lo que está sonando es una partita para violín de Bach. En concreto, y según el CD, la Partita No. 2 in D Minor, BWV 1004, una pieza extraña, muy compleja y muy larga. Si te paras a escucharla es una montaña rusa emocional. Bach estaba definitivamente trescientos y pico años adelantado a su tiempo: de repente lo que estoy escuchando no parece del Barroco, sino de hace diez minutos.

Supe de esta pieza a través de las maravillosas novelas de Patrick O'Brian, su serie de Aubrey/Maturin. Nada de lo que he leído hasta el momento se acerca siquiera a la perfección con que estos libros describen la época de las Guerras Napoleónicas, la Royal Navy, la navegación a vela. Los leí y los releo con auténtico placer, y 20 libros me siguen sabiendo a poco. Lamentablemente, ya no tendremos más: pero siempre tendremos la imagen de Jack Aubrey, alto, rubio, rubicundo, practicando esta misteriosa pieza de Bach en su cabina de la Surprise, que surca el Mar Jónico dejando tras sí una estela de fosforescencia verdidorada.

Así es como Mr. O'Brian describe, certeramente, esta pieza en su libro "The Ionian Mission":

"... yet at one
point, after a curiously insistent repetition of the second theme, the
rhythm changed and with it the whole logic of the discourse. There was
something dangerous about what followed, something not unlike the edge
of madness or at least of a nightmare ; and although Jack recognized
that the whole sonata and particularly the chaconne was a most
impressive composition he felt that if he were to go on playing it
with all his heart it might lead him to very strange regions indeed."


Extrañas regiones en verdad; y no sólo Jack y Stephen se encuentran ahí ahora mismo.

Creo que lo que me hace falta es cenar caliente...


La libreta Moleskine

Tengo un portátil. Es un Dell con el que estoy muy contenta y que uso muy a menudo. Desde hace un par de días, y por 10 dólares, hice una compra que se ha convertido en mi segundo portátil: una libreta Moleskine.

No sé si mis fieles lectores pueden entender esto, pero las libretas y yo tenemos una relación platónica de muchos años; me chiflan las libretas nuevas, sin estrenar, y lo que más me gusta en el mundo es un libro bien encuadernado con las páginas en blanco. Siempre llevo una liberta o dos en mi mochila. Cuando quiero un capricho, más de una vez ha caído un libro en blanco bien encuadernado con una portada bonita.

Pero todos plantean un problema u otro para ser perfectamente prácticos: demasiado grandes, demasiado gruesos, tienen páginas satinadas sobre las que resbala la tinta de la pluma, la encuadernación no es buena o no deja escribir a gusto, se abren dentro de la mochila y se les arrugan las páginas...

Y entonces vi la libreta esa, me la compré en un impulso, y raras veces me he arrepentido menos de una compra, 10 dólares o no. Tiene el tamaño perfecto, el peso perfecto, una goma para mantenerla cerrada (y enganchar el clip de la pluma), un bolsillo interno para guardar papelitos sueltos, una cintita para marcar la página, espacio para ex libris, páginas cuadriculadas, y encuadernación perfecta: resistente, de calidad, y se mantiene abierta por sus propios medios. Y lo mejor de todo: no hace alardes de diseño más o menos afortunados como el 99% de las libretas y libros en blanco de aquí. Es negra y punto.

La llevo usando estos últimos días para tomar todo tipo de notas y va perfecta; me cabe en el bolsillo, cuando la llevo en la mochila no acaba pareciendo un acordeón, y si la tinta de la pluma traspasa un poquito, es sólo culpa mía por gustarme las estilográficas y la tinta realmente opaca.

Es, en el mejor sentido de la palabra, mi otro portátil. Y se lleva muy bien con mi Dell.

El 11 de Septiembre

Todos o prácticamente todos los weblogs no se hacen eco de otra cosa, como es lógico. ¿Por qué no he abordado yo el tema en este Blogger?

Sí lo he hecho: mi manera de abordar el tema ha sido precisamente crear este Blogger. Ha surgido de repente, por todas partes, la repentina necesidad de gritar, de comunicarse, de afirmar que estamos todos aquí, hablando, desahogándonos, cada uno como mejor sabe: apoyándonos los unos en los otros y contándonos historias para hacer frente a la oscuridad.

Ian McEwan lo explicó mejor que nadie en su artículo del 15 de Septiembre en The Guardian: es nuestro gesto de desafío ante la barbarie.

No sé lo que el Blogger durará como proyecto personal mío; sí sé cuántos diarios de este tipo hay ahora mismo ahí fuera. El poder de Internet en su mejor vertiente.

Que dure.


¿El tiempo es Au?

De ser así, estoy haciendo el tonto. Escribir, repasar y enviar el comentario anterior a Blogger me llevó exactamente siete (7) minutos. Hacer lo mismo en Barrapunto se me ha comido los treinta y cinco (35) minutos de espera que me quedaban en una incubación que estoy llevando a cabo en el laboratorio. Lo achaco, por el momento, a mi torpeza en el manejo de todos los recursos de Barrapunto.

Café para todos (con nata)

Uno de mis cotos de caza más frecuentes se llama The Beanery, y es una cafetería muy al estilo de aquí: ochocientas mil dos clases de cafés, tés, sodas varias, una selección no muy impresionante de pastas y dulces (demasiado dulces y con demasiada canela, pero bueno), y cosas para comer, desde sandwiches a sopa. El café no es barato, pero es bueno, y hacen un buen espresso, que es el equivalente de aquí a un café solo. Así que, cuando atacan los bostezos, me escapo a la Beanery y me trasiego un café.

Los camareros ya me conocen y en cuanto aparezco por la puerta ya están poniendo la tacita en la cafetera industrial roja y plateada, y todo se desarrolla con la suavidad de un intercambio de documentos secretos entre espías: yo deslizo discretamente unos billetes sobre el mostrador de zinc, el café aparece de la nada, el cambio se reparte equitativamente entre mis bolsillos y el bote de las propinas, y emprendo rumbo a la segunda estación del Via Crucis, digo, a la mesita donde está el azúcar y los demás adminículos que los cafés de aquí requieren (¿mostaza? ¿ketchup? Anda que no debe salir un café raro con estas cosas...).

Pero hoy no. Hoy he llegado reflexionando en voz alta sobre lo previsible que soy y cómo se ha perdido la emoción, el suspense, el interés... siempre lo mismo, siempre lo mismo... Y el camarero me ha mirado traviesamente y me ha preguntado si quiero probar "un César".

No siento apetencias culinarias por emperadores romanos, pero como sé lo mucho que gustan por aquí las nomenclaturas barrocas me he mostrado dispuesta a probar "un César". Y ante mí ha aparecido un café con un iceberg de nata que hubiera podido hundir dos veces el Titanic. Además, han tenido el detalle de cobrármelo como un café solo normal, porque esto es "sólo para ver si me gusta".

Ahorraré a los distinguidos navegantes la descripción de mis intentos de atacar el iceberg sin que Arquímedes interfiriera y enviara litros de café a vivir su vida fuera de la taza (fracasé). Pero sí diré que el César incluye, como el primer sorbo me indicó deliciosamente, unos hilitos de piel de naranja recién pelados que dan a todo el asunto un saborcillo muy agradable, y, desde luego, nada rutinario. Como dicen aquí, Yum!

Me gusta la Beanery, ¿se nota?

Frailty, thy name is Browser!

No entiendo esto, de verdad que no. La ventana en la que escribo estas entradas cambia drásticamente dependiendo de qué navegador use; con el Internet Explorer ocupa todo el ancho, con el Netscape cosa de dos tercios. Peeero, si uso el Netscape, me aparece un botón misterioso llamado spellcheck, que no me he atrevido a pulsar porque si se pone a corregir en inglés estas entradas que escribo en español, la cosa puede ser de alivio. Sin embargo, este botón de la botonera, pis pas fuera, no aparece en el Explorer. Ahí lo que aparece son tres cómodos iconos que me permiten, sin despeinarme, poner los códigos HTML para negrita y cursiva y (lo mejor) enlaces a otros sitios en Internet. Peeeeero, estos tres botones que me saludan desde el Explorer del portátil, no aparecen cuando abro el Explorer en el laboratorio, ¿será que aquí tienen Macs? ¿Será una rosa, será un clavel...?

Ahora que no me ven los de Barrapunto, he de decir que me gusta mucho más escribir el diario en el Blogger que en Barrapunto, donde tienes que teclear todo el código HTML, simbolito a simbolito. Ellos están acostumbrados, que para eso son gente seria y que trabaja con Linux, pero menda no, así que tiendo a irme a lo más cómodo. Además, la configuración de teclado de mi portátil se lo ha motando de tan extraña manera que para poder acceder a los símbolos "< >" tengo que organizar unos tripilijuegos tales que parezco un topógrafo intentando cartografiar el interior de una esponja marina (dedicado a Chewie que no me estará leyendo, porque el muy pillastre quiere que me quede sólo con Barrapunto).

Ciertamente, la pereza dirige al mundo: todo por no memorizar todo eso de los códigos HTML...



Palabras al viento

Eso creía yo que sería este diario, una especie de monólogo lanzado al espacio, un ejercicio de narcisismo inofensivo. Pero para mi sorpresa parece ser que efectivamente el Blogger llega a gente. He recibido un par de amabilísimos mensajes deseándome suerte en esta aventurita, mensajes que no he podido contestar de momento porque mi servidor de correo ha decidido echarse una siesta. Pero sabed que los he recibido y los aprecio mucho.

La controversia Blogger vs. Barrapunto sigue en mi mente. Admito haberle tomado mucho cariño al Blogger, porque es fácil de usar y porque me gusta el uso más "íntimo" que se le puede dar. Pero hablar con la gente en Barrapunto es también muy agradable. Todo esto acabará, que me conozco, conmigo haciendo malabarismos con los dos sitios a la vez. Mi especial agradecimiento a Chewie y rvr, que me ayudaron a poner en marcha Mi Barrapunto, y que me han dado un valioso empujoncillo enviando comentarios a los artículos que he ido poniendo allí. Visitad sus sitios allí; son un ejemplo de lo poderoso y versátil que puede llegar a ser Barrapunto.

Como está cayendo un agua como para ahogar a toda la población anfibia de los Grandes Lagos, creo que va a ser un día de esos de mucho tecleo, porque si salgo a dar un paseíto por el campus como tengo por costumbre, más que oxigenarme, voy a dihidrooxigenarme, quizá de manera terminal... predigo intensa actividad de tecleo a ratos perdidos.

Y ahora, si me disculpan, he de nadar hasta el trabajo...


25.9.01

Algunos cambios

Bien, voy aprendiendo. Poco a poco, pero voy: algunos cambios en la presentación de la página, incluyendo un enlace para enviar correo electrónico, que nunca está de más. La versión anterior no tenía esa opción y se echaba de menos.

Y creo que ya está bien de Blogger por hoy. A cuidarse mucho.

¡El Blogger corre peligro!

Sabía que no debería haber entrado a IRC... Mis tímidos intentos primerizos de dar a conocer la existencia de este diario me han dado a conocer un lugar alternativo en el que escribir mis tonterías: Barrapunto. He estado mirándolo y tiene una cosa buena que el Blogger no tiene, y es la posibilidad de enviar comentarios a las entradas del diario. He abierto una cuenta, y de momento voy a mantener ambos sitios, a ver con cuál me siento más a gusto, porque el Blogger es más cómodo y directo, pero Barrapunto es más potente y tiene más posibilidades. Si tenéis comentarios que hacer a favor o en contra de uno de los dos sitios, o de ambos, podéis hacerlos directamente en mi Barrapunto, o enviando un correo a daurmith@yahoo.com, que para eso está.

¿Por qué me meto de golpe en estos fregados? Dicho claro y pronto, porque tras casi tres años de confinamiento cuasisolitario en Corvallis he llegado a depender de Internet para mi ración diaria de interacción con España, sea por e-mail, IRC o este tipo de sites, y ahora no concibo un día sin acercarme aunque sea de refilón a un ordenador, cosa que, por cierto, es lo más fácil del mundo en este campus universitario, el de la Oregon State University, OSU para los amigos.

Porque aquí ponen ordenadores hasta en los urinarios públicos, con perdón del respetable, y cuando se cansan del modelo lo cambian. Y esta es una universidad relativamente pobre... Ntchs, si es que nos malcrían.

Es el principio de curso en USA: 15.000 alumnos (y alumnas) vienen dispuestos (y dispuestas) a comerse el mundo (y todas las hamburguesas que contenga) y a enfrentarse a la tremenda vida académica estadounidense.

Ejemplo de lo tremenda que es:

¿Sabíais que aquí puedes apuntarte a un curso de bolos, de los de bolera, y te dan créditos académicos? No muchos, pero te los dan.

Y en esta terrorífica clave de fa, dejo esta entrada, que sólo sirve para daros una idea del triste estado de mi mente y lo que se puede
esperar de vuestra corresponsal en Corvallis.

A cuidarse.

Aprendiendo...

Mis disculpas a todos aquellos a los que molesta la publicidad que aparece en la página. Blogger es gratuito, de modo que hay que aguantar un poco de publicidad. Al menos no son pop-ups. Es posible librarse de ella, pero hay que pagar una cuota, y hasta que no sepa si este experimento merece la pena, voy a dejarlo pasar. Además, si el anuncio ayuda a los que mantienen Blogger a seguir como hasta ahora, me parece bien, porque tienen un servicio muy bueno.

He modificado el formato de fecha y hora para que quede al estilo europeo, no anglosajón, y estoy jugando un poco con las opciones disponibles, mientras escribo un poco al azar. Despacito, pero con buena letra...
--> ¿Qué va a pasar aquí?

Es una pregunta legítima, y una que yo misma me hago. Esto se puede convertir en una papelera virtual llena de pensamientos inconexos, aburridos y sin sustancia ni originalidad, o en algo divertido para mí y para quienes me lean. Intentaré que sea esto último, pero pido paciencia hasta que la barquita esta se estabilice. Y también acepto peticiones, que conste: si estáis más interesados en las aventuras que se suceden sin pausa en el excitante pueblo de Corvallis, Oregon (50.000 habitantes, 100 iglesias, 3 bares), no dudéis en pedirme sabrosas crónicas de la vida cotidiana... ¡La moda, la música, la vida nocturna...!

Y para todas aquellas almas curiosas y ávidas de conocimientos, ¡ciencia! ¡Los últimos descubrimientos, explicados en la medida de mis posibilidades! Qué es y qué no es una clonación, cómo se vuelve loca una vaca, qué porras pasa con los transgénicos, ¿son malos, son peores...? Todo explicado tan clara y rigurosamente como me es posible, y si no me es posible, al menos intentaré proporcionaros los mejores enlaces en español.

Sin olvidarnos del escepticismo ante lo paranormal: por qué Nostradamus no predijo ni la hora de la comida, y todas esas "otras versiones" que todos aquellos que quieren que saquemos nuestras propias conclusiones no suelen proporcionarnos.

Fíjate tú, esta entrada iba a ser cortita y se me ha convertido en un panfleto... Bueno, por algún lado hay que empezar.
Hola (ecos en el escenario vacío)...

Este es un intento, quizá inútil, de estrenar algo de presencia en la Web, mediante un diario, o al menos un cuaderno de notas, que se llama Blogger, o Weblog, o como se le quiera llamar de momento. Me parece que lo empiezo llevada por un exceso de optimismo, porque no tengo lectores, y no estoy segura de tener realmente cosas interesantes que contar (no soy Neil Gaiman). Pero estoy dispuesta a darle un tiento, a ver qué sale, y si va cuajando en algo divertido para mí y para (espero) alguien más.

Como esta no es más que una inauguración, esperaré un poco antes de ponerme en marcha en serio, a ver si voy encontrando el ritmo. Pero, a todos aquellos que siempre me decís "No cuentas nada", en fin... Esta es mi respuesta.