27.2.02

Igwig

Hay días en que cualquier iguana decente no debería levantarse de la toalla enrollada en la que duerme. Quiero decir, sólo era cosa de salir un rato a tomar algo con Susan, su dueña. Una vueltecita hasta el pub de la esquina. Pero se ve que Susan abusó de la Guinness o algo, porque las cosas se complicaron ligeramente.
Todo empezó cuando Susan empezó a dar patadas en las espinillas al portero del pub, que intentaba echarla. El portero, que según propia confesión no pierde fácilmente la calma, soportó con paciencia las patadas, pero trazó la raya ante una iguana de casi un metro arrojada contra su persona, de modo que se llevó a Igwig y a Susan a la comisaría. Allí hubo un momento de confusión cuando el portero planteó su denuncia y el policía, ciertamente despistado, tomó a la iguana por una bufanda. Pero salió de su error cuando la bufanda en cuestión le saltó encima, cosa que las bufandas no suelen hacer.
Ni aun así el bravo agente de la ley, David Harry, perdió la calma. Llamó por radio a un colega para que le ayudara: el agente Van Arendonk, verdadero ejemplo de flema inglesa. Al llegar y encontrarse con una situación que describió como "rather unusual" fue saludado por la mirada de su colega Harry, que le dijo, "Me alegra que hayas venido, ¿te importaría quitarme esto de la espalda?". Von Arendonk miró y vio un "lagarto en posición vertical junto a su oreja". En ese momento, Susan, orgullosa dueña de Igwig, decidió que ya estaba bien de flema y se le lanzó encima gritando y tratando de atrapar la iguana, pero acabó cayéndose y casi aplastando al animalito. Todo esto, como se comprenderá, causó cierta impresión en la opinión pública y cuando el caso llegó a juicio había bastante expectación. Allí Susan negó haber lanzado a Igwig contra nadie: seguramente la iguana saltó para defender a su amada dueña. Parece que Igwig, no se sabe si a causa de la resaca, del disgusto, o de la falta de fibra en la dieta, se volvió de color marrón durante el juicio.
En fin: la justicia británica no encontró a Susan responsable de negligencia en el cuidado de Igwig, pero sí de otras cosas, de modo que Susan sufrirá condena. Pero mientras tanto, Igwig ha vuelto a su cuidado, para regocijo de Susan, y no sabemos si de la iguana, que en todo momento de estos desagradables hechos guardó un digno silencio que hace honor a su especie.

26.2.02

Time Warp

No sé por qué me he puesto a recordar la OryCon, una convención de escritores de fantasía y ciencia ficción a la que asistí el otoño pasado. Bueno, sí sé por qué: porque estaba viendo la maravillosa Moulin Rouge!, ese derroche de descaro, colores y Nicole Kidman. Y el demimonde falso de la película me recordó, en cierto modo, la convención.

Era mi primera convención en los USA, y aunque la OryCon es pequeñita, tiene todos los accesorios necesarios: tienda, conferencias, presentaciones, música, fanzines, tés y sesiones de reiki todo mezclado, ordenadores, y disfraces. Disfraces.

Hay gente que va a las convenciones sencillamente a lucir un disfraz. Y creedme, no es moco de pavo: algunos de los disfraces que se ven son impresionantes, increíbles. Pero aparte de eso, una cosa que me llamó mucho la atención fue cuántos de los asistentes se salían, por así decir, de los parámetros físicos normales. Y en América esto es decir mucho, mucho. No nos mordamos la lengua: allí estaban los monstruos. Los obesos. Los contrahechos. Los mutilados, los disminuídos, los feos, los muy feos, las feísimas. Los que nunca encajan, los que reciben eufemismos y ejemplos de corrección política como pedradas en la frente. Allí, encajaban. Allí, vestidos de lentejuelas, con las mollas apretadas por corsés, con capas barrocas cubriéndoles el estómago protruberante y las piernecillas zambas, todos eran héroes, antihéroes, o esos otros tipos de monstruos que sí nos gusta tener cerca. Allí todos eran bienvenidos y predominaba el buen ambiente. Con joyas de plástico iluminadas por diodos, el pecho encendido en luz azul o roja, el sombrero puntiagudo de mago sobre facciones de oficinista en cubículo de nueve a cinco, se les veía felices. Se nos veía felices. Hay más de un tipo de monstruo.

La última noche de la convención, la discoteca fue un gran éxito de público. Yo miraba desde un rincón a los Gandalfs y las elfas, a los Darth Vaders y los Capitanes Picard, los vampiros y las Reinas Amidala, bailando bajo la bola esa de espejitos. Me habían dicho que a las doce en punto se cumpliría una tradición de las convenciones. Y se cumplió: a medianoche paró la música (The Mummer's Dance, de Loreena McKennitt, extrañamente apropiada), y todo el mundo aulló con anticipación ante los primeros compases del Time Warp: una de las canciones de la película de culto The Rocky Horror Picture Show. Todos se sabían la coreografía, y la música, y la letra, y cuándo había que saltar y cuándo había que gritar "I'm a transexual transvestite from Transilvania!", y cuándo había que dejarse caer al suelo todos a la vez, orcos y klingons, duendes, magos, demonios, momias, cazadores indios, nigromantes, payasos y zombies. Y gente en vaqueros y camiseta, también. Y gente en silla de ruedas, con prótesis, con muletas, sin dientes, con un ojo nublado por la perla nacarina de una catarata que esa noche se convirtió quizá en joya encantada. Bajo las luces rojas y azules y el parpadeo del estroboscopio, el efecto era irreal, y poderosísimo a la vez. Un hombre joven totalmente vestido de negro se puso a bailar una extraña danza japonesa levemente bélica con dos abanicos rojos en las manos.

Faltaban dos meses para el estreno de El Señor de los Anillos. Entre los asistentes había mucha expectación, muchas varas de magos, sombreros puntiagudos, pies peludos de hobbit y anillos élficos. Recuerdo haber pensado, no sin pena, que la película marcaría el final de la época en que Tolkien era un conocimiento un poco furtivo, un poco secreto, un poco egoísta: que pronto el mundo entero vería el producto de la imaginación de Tolkien contado por Peter Jackson y la Tierra Media dejaría de ser ese lugar privado en el que unos pocos nos perdimos; un lugar en el que encontrar a otro viajero que, como tú, lo leyó en secreto hasta la madrugada era motivo de un tipo muy especial, muy vibrante, de alegría. Tras la película, El Señor de los Anillos pasaría a ser de la gente guapa, los Elijah Wood y Viggo Mortensen y Liv Tyler del mundo, y los monstruos se quedarían, una vez más, al margen. Buscando el siguiente remanso en el que esconderse de los peces brillantes que lleva la corriente. Sentí entonces, y siento ahora, un gran cariño por esos monstruos inofensivos, un poco ridículos, muy vivos, muy sinceros. Deseé saberme la letra del Time Warp. Pero me quedé en la frontera, ni dentro ni fuera, mirando desde un rincón discreto, olvidada de mí misma, al lado de tres damas sexagenarias vestidas de raso y tul y con flores frescas en el pelo, que intercambiaban recetas de tés de hierbas.

25.2.02

La ardilla

Ayer había una ardilla muerta en la calle, frente a mi casa. Muy muerta, pero muy recientemente: la sangre todavía se extendía, despacio, bajo el cuerpecito. Un charco del color rojo más increíble imaginable.

Ya he dicho un par de veces que las ardillas son mucho más monas vistas de lejos. De cerca no lo son tanto. Muertas, especialmente como esta, con la cabeza rota, muchísimo menos aún. Me extendería en algunos detalles anatómicos interesantes, pero no quiero herir delicadas sensibilidades, que sé que las hay por ahí.

Y supongo que ahora lo que toca es alguna reflexión del tipo de "cómo se pasa la vida, cómo se viene la muerte", o algo del tipo de "la muerte indiferente que la Naturaleza reserva a toda criatura", o algo del tipo "si una ardilla engorda mucho no esquiva coches igual de bien", pero eso se queda para otro estilo de blog. Este de aquí tiende a no hacer mucho caso de reflexiones filosóficas cuando la imagen descrita las hace obvias. Lo cual quiere decir que a lo mejor os encontráis las reflexiones arriba mencionadas cuando esté hablando de, pongamos, el desarrollo ontogénico de la rana toro. Porque yo soy asín. Rarita.
Luces y Sombras

El concurso al que se puede acceder por el enlace correspondiente ahí en la columna de la izquierda hace tiempo que terminó. Así que esa página, en toda consciencia, debe desaparecer. Al menos como tal.

El concurso acabó desierto, y lamentablemente el cuadro no irá a parar al catálogo (aunque estará, cómo no, en la exposición). Pero es una pena privar a los internautas de esa joyita y de otras similares, así que ofrezco una posibilidad: ¿qué os parece si reformo esa página en una especie de galería virtual? Puedo poner un par de cuadros e ir cambiándolos una vez al mes o cada dos meses, según el material de que disponga... Si os hace ilu. ¿Qué me decís?

23.2.02

Por si acaso

Dejo constancia aquí de que mi amigo Pablo se ha ofrecido a realizar un estudio exhaustivo de la calidad y excelencia de diversas pastillas y chicles de menta, hierbabuena y demás, de los que es un experto y voraz consumidor. ¿Es necesario este estudio por el bien de la humanidad? En mi opinión, sí, no sea que te compres por despiste un paquete de caramelitos de menta porque has quedado con tu novia tras comerte un pollo al ajillo, y resulta que los tales caramelos van y saben a Reflex. Así que esto sería un estudio muy importante. El mundo nos necesita. Como a Miguelito, el de Mafalda.
Vamos a ver...

Hablando de cosas de poderes y no poderes, véase el siguiente escenario: alguien declara ser capaz de ver sin usar los ojos. Una niña, en este caso. De ser cierta, la cosa sería interesantísima, así que merece la pena estudiarla. Uno piensa que lo primero es asegurarse de que la niña no está, realmente, usando los ojos, ¿no? Claro que sí. Por mucho que pensemos (que lo pensamos) que es un truco (que lo es), por muchos prejuicios que tengamos (que los tenemos), lo que hay que hacer es no dejar que esos prejuicios interfieran en una investigación, hasta en una tan relativamente sencilla como esta.

Para acortar una historia larga, y dado que la niña en cuestión no puede "ver" cosas que estén en otra habitación o tras pantallas opacas, lo inmediato es usar una venda. Y una venda se usó: una venda que, a diferencia de la que la niña trajo consigo, no dejaba resquicio alguno por el que atisbar. Y la niña dejó de ver. La cosa es así de sencilla, y no sería necesario darle más vueltas. Pero cosas de estas son el tipo de cosas que acaban mareando la perdiz de tal manera en los mundillos paranormales, que una empieza a preguntarse si realmente el sentido común tiene sentido para algunas personas.
Jopé

Se me ha ido el dedo y he perdido una entrada larga sobre la serie de Colombo y una prueba escéptica a un psíquico. Ahora no tengo ganas de reescribirla.

21.2.02

Cuando los ángeles matan

La historia de Neil Gaiman "Murder Mysteries", publicada en "Smoke and Mirrors", ha visto la luz como adaptación al radioteatro (disponible online aquí), como obra de teatro, y ahora, como tebeo, ¡bien! Bien, porque la adaptación y los dibujos corren a cargo de P. Craig Russell. Elección perfecta, permítanme la opinión, para este tipo de historia.
De 0 a 4

Desde hace ya meses, el campus tiene dispersos pequeños cartelitos anunciando lo siguente: "El 74% de los alumnos de la OSU toma entre 0 y 4 bebidas alcohólicas a la semana". Y ya está: no dicen más.

Y yo todavía no sé si esto lo dicen por ser buena cosa o mala cosa. ¿Alguien les ha explicado que esa estadística suena bastante... inútil?

20.2.02

Tic tac tic tac

Ya toca el ataque anual de la Cruzada por Cristo en el Campus, también llamada el Ejército de las Mil Sonrisas o Cómo Evangelizar Pisando Huevos (Metafóricos). El año pasado se lo montaron mejor; este año todo se ha reducido a cartelitos con afiladas preguntas del tipo "¿Es posible una moral objetiva?". Hale, a ver quién es el guapo que contesta. Guapos no sé, pero un filósofo y otro caballero van a contestar hoy mismo. No voy a ir; no esperéis informes. Además, el aire se ha vuelto tierno, preprimaveral, y no me apetece pensar en esas cosas.

Claro que echando un vistazo a mis últimas lecturas no sé si preocuparme. Terminé de releer la magnífica, pero oscura, "Last Call" de Tim Powers, y ahora me ha dado por "Maggots, Men and Murder", de un señor de nombre impronunciable. Entomología forense, ahí es nada; estoy aprendiendo más sobre el proceso de descomposición del cuerpo humano de lo que creí posible. Vale, vale, no me miréis así: es un tema fascinante y el libro es muy entretenido.

Además hoy el Nature está mejor que muchas novelas: el Vasa, un galeón del siglo XVIII, se está autofagocitando a base de secretar ácido sulfúrico. Quizá se deprime en el dique seco del museo. Un artículo comenta el papel maravilloso de los genes HOX en el plan corporal de los insectos y abre la puerta a preciosas reflexiones sobre macroevolución y microevolución, equilibrio puntuado y gradualismo. Y por fin se ha resuelto un misterio que duraba siglos: un día Huygens se dio cuenta de que dos relojes de péndulo que tenía acababan siempre sincronizando sus oscilaciones, aunque empezaran totalmente desfasados. No quiero ni pensar la de magufadas que se habrán escrito al respecto, pero ciertamente era lo que ocurría. Ha tenido que llegar la teoría del caos para poder proporcionar las pruebas necesarias que certificaran la solución correcta, que Huygens ya se imaginó: los lastres de 40 Kg destinados a mantener los relojes estables en un barco (se usaban dos relojes para averiguar la latitud, otra historia preciosa) eran los responsables. Cada oscilación del péndulo transmitía un poco de energía a la caja del reloj, que era a su vez transmitida al otro péndulo; los lastres, por pura casualidad, afinaron el proceso de manera que la energía transferida no era tanta como para parar el primer péndulo, ni tan poca como para no afectar al segundo péndulo. Seguramente no entendería la prueba matemática ni aunque me dieran con ella en el ojo, pero anda que no es bonita la explicación...

19.2.02

Umm... Alguien se ha conectado desde el Exploratorium de San Francisco... Herbasco, ¿estás ahíiii...?
Déjemelos a mí, mi sargento

¡Uf, qué sobresalto! No podía entrar a la página de edición... En fin, voy a darme un garbeo por las bitácoras vecinas, tra la la...

La di dum... jeje... Dum da dibidúm... Mmmh... patím patum, ba pa ri pa...

¿Mmmh? ¿Qué es esto...? Mñbsbsm... comando inglés... mrrmmrbbssbs... playa... Mmmfffjj... Creían que era Gibraltjjjejejejejeje, jajajajajaja, ¡ja ja ja ja ja ja ja ja ja ja JAAA JAA JAJAJAJAJAJAJA!... Invasión de jee jejejeje, JUASJUASJUASJUASJUASJUAS, JOJOJOJOJOJOJOJO... Iiiihhhhh... ¡¡¡JAAAAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJUAJUAJUAJUA!!!... ayyyyy... ¡¡JAJAJAJAJAJA!!... ayyyy, quemajogooooohhhhhjjjjjjjijijijijijijiji, iiiijjjj....

Iiiiijjjjjhhhh... Son estos pequeños momentos los que dan sabor a la vida... ¿eh? ¿Qué dices, Pete? No, no, nada, estoy bien. Un ataque de tos, ejemmmmbbjjjjijijijijjj... Ujúm.

18.2.02

Requiescat in compañía

Es la última noticia por estos pagos, la que se lleva la primera página: un crematorio en Georgia, USA, que no cremaba. Pero es que nada. Durante décadas. Un buen número de funerarias llevaban allí a los difuntos para la barbacoa, pero al parecer los hornos se estropearon en algún momento y los dueños, tacet. Calláronse. Dijeron, "Sí, sí, vale, mañana lo tiene listo", proporcionaron urnas llenas de cenizas de madera, y fueron apilando los cadáveres allá donde cupieran. Y todos contentos, es un suponer, hasta que se descubrió el pastel, y el pastel descubierto fue ciertamente de pesadilla. Muchos de los cadáveres se habían momificado ya. Otros, um, pues no. Y, contemos, van por los doscientos cuerpos descubiertos ya.

Los dueños del crematorio, esto ya es pa nota, estuvieron viviendo todos estos años en los mismos terrenos donde los difuntos de tres estados eran, por así decir, barridos debajo de la alfombra. El que nadie se diera cuenta antes también tiene delito, también.

No sé si esta historia sería para Stephen King o para Alan Moore. Y la verdad es que no sé si a cualquiera de ellos, incluso con esas mentes suyas retorcidas y siniestras, se les hubiera ocurrido semejante historia para no dormir.
Gatito, gatito...

... Gatito bis. Copycat es un clon. Una gatita clonada. Como Dolly, pero en felino. La emoción de todo este asunto está en la repetibilidad (sí, se hizo en ovejas, ahora vemos que se puede hacer en gatos también) y en el hecho de que se han encontrado, a grandes rasgos, los mismos problemas que para otros organismos (si hubiera un juego de problemas diferente para cada tipo de bicho, apaga y vámonos). Ochenta y pico intentos, sólo dos embarazos, y uno fallido. Del otro salió la minina que nos ocupa.

Aparte de eso, el hecho de que Copycat haya llegado a los titulares se debe a dos cosas. Cosa Uno: que últimamente todo lo que hace "clon clon" es sinónimo de campana de alarma, o al menos foco inmediato de atención, independientemente de su trascendencia (ya me dirán la utilidad de clonar un micho en plan rutina cuando están las perreras y las gateras a rebosar...). Y Cosa Dos: que Copycat es muy fotogénica, como todos los gatos. Más que Dolly. Así que queda muy bien en el periódico o la página web de turno.

Personalmente, a mí lo que me ha gustado es el hecho de que la coloración de su pelaje sea distinta a la de su madre-gemela-donante-de-núcleo, demostrando los efectos a veces drásticos que tiene el entorno, por mucha copia genética que se sea. Siempre viene bien el toquecito de atención a los bobos que a la mínima andan gritando "¡Otro Hitler, otro Hitler!".
Vaya, vaya...

No sólo es este blog de semana laboral, sino que parece que crea adicción, porque he aquí que recibo quejas y lamentos de lectores que vuelven a este rinconcillo con frecuencia y salen llorosos y desilusionados cuando no tienen nada nuevo que masticar. A riesgo de sonar absolutamente presumida, he de decir que ji, ji, ji. Me hace una cierta ilu. Poquita, porque no quiero tampoco que vayáis sufriendo las penas del infienno (ejem) cuando menda tiene pocas ideas que llevarse a los dedos, pero ilu.

De todas formas lo que pasa es que hoy es President's Day: fiesta. No en Oregon, aunque los bancos y las oficinas de correo cierran. Pero hay definitivamente menos gente por la calle. Y el periódico del campus no tiene nada sabroso a lo que hincarle el diente, menos un artículo sobre el gen "Metuselah", que parece que tiene algo que ver con la longevidad. El articulista se lo pasa pipa explicando con mucho entusiasmo de qué va esto del gen, y luego va y suelta que hace muuucho tiempo, "Alguien" escribió estas cosas en el DNA. Vale, Flanagan.

De paso, Miyazaki ha ganado un Oso de Oro. Bien, caray, bien. A ver si la gente empieza a despegarse de la neurona la noción de que las pelis "de dibujos" son sólo para niños. Ahora mismo, con Pixar en danza, la cosa pinta bonita, con muchos proyectos y cosas. ¿Quién es Miyazaki? Pues el director de "La Princesa Mononoke", una maravilla de película.

Huy, la centrífuga... Luego nos vemos.

15.2.02

De lunes a viernes

Acabo de descubrir que soy un blog de semana laboral. Me leéis de lunes a viernes. ¿A la hora del café, imagino...?
Moleskines for you

Visto el exitazo de la entrada esa en la que mencionaba las libretas Moleskine, proporciono algo más de información. Aquí tenéis la página de Moleskine en UK, sencillita pero suficiente para hacerse una idea. Moleskine es también, por cierto, un código fuente para el GNOME. Dando opciones, la Niña prefiere los cuadernos Clairefontaine, mientras que Elbeanor se decanta por las agendas Finocam. Otros, como rvr, que son más sensatos, no se andan con tonterías y directamente doblan unas cuantas hojas y a correr. Esto último yo no puedo hacerlo. Admito que es más barato, más razonable, y que total el papel es papel y puedes escribir donde quieras. Pero tengo el vicio de los libros en blanco, de las libretas sin estrenar, de las plumas estilográficas y de las cosas de papelería. Cosas bonitas.

En fin: que opciones hay a patadas.
Ubi est Blogalia?

Pues eso, que no la encuentro, que no me carga, que no aparece. ¿Dónde estás, rvr? ¿Estás pasando el mocho al server? ¡Volved prontoooo!
Sin resaca

Sin resaca, pero con solete y casi casi calorcito, ha empezado "el día después". Todas las rosas de chocolate envueltas en papel rojo, las galletas en forma de corazón cubiertas de azúcar rosa, los corazoncitos forrados de falsa piel de leopardo que andan y hacen aspavientos con manitas tipo Mickey Mouse cuando les das cuerda (sé que es horrible, no, no me lo invento), todos los bombones y las tarjetas cardíacas, están ya en las cajas de "Oferta, 30% de descuento", sin perder comba, porque de aquí a dos minutos los estantes se van a llenar de huevos de pascua y conejos. Conejos de Pascua. De golpe y porrazo ya no hay amorrrr flotando en el aire, sino ambiente pre-exámenes.

14.2.02

Trastitos

Que nada, que no: que están locos estos roman... americanos, que diga.

Ayer fui a Portland, al aeropuerto. Es nuevo y majete, tiene tiendas y cosas. ¿Adivináis los colores de moda de esta temporada? Rojo, blanco y azul. ¿Y los estampados? Barras y estrellas. No me lo invento. Lo he visto con estos dos ojitos míos que tengo en mi misma propia cabecilla, ay.

Por mi parte, yo compré otra Moleskine (en Corvallis ya no las hay, y nechechito muchas, muchas). Y luego, cotilleando las otras cositas que había, me encuentro un cuenco con unas a modo de fichas de teléfono de las de antes, o medallitas del Jesús del Gran Poder o algo, pero estas tenían palometas, o unas manos orantes, o no sé qué, y por el otro lado, una frase muy espiritual. Son "tokens". "Faith tokens", creo que se llamaban. ¿Para qué sirven? Para nada: para llevar en el bolsillo y manosear de vez en cuando, y, es un suponer, sentirse más fiel o más inspirado, o ambas cosas. Al lado había otro cuenquito con más fichas, estas más orgánicas, o sea, contrahechas, y con angelitos. Una señora las miraba con interés y comentaba "Esto es lo que sale en ese programa de la tele".

Y al otro lado, rechonchos corazones de multicolores piedras pulidas. No los había de piedra pómez. Pena.

¿Fecha? ¿Qué fecha? Ah, sí... Jueves, hoy es jueves.

13.2.02

I don't think so

Deprime bastante, al llegar a casa y ver qué ponen en la tele, escuchar "Yes, Lord, yes, Lord, yes, yes, Lord, amen" a ritmo de rock-Cumbayá en oferta especial de dos CDs o dos cassettes. Pero lo que le deja a una por tierra es cambiar de canal y volverse a escuchar "Yes, Lord, yes, Lord, yes, yes, Lord, amen".

Hace unos días apareció una noticia chiquitita: encontraron una página intacta de la Biblia entre los restos de las torres del World Trade Center, en la que se leían unos versículos que hablaban, precisamente, de torres. Según la última moda que deambula por todos los medios de comunicación, esta debe ser una de esas "feel good news", noticias para subir la moral y el ánimo de los mericanos, que aún andan algo tocaetes, pobres. Pero a mí se me escapa la subida de moral de la noticia, porque, en primer lugar, la torre mencionada era la de Babel (¡mira mami, salgo en la Biblia!), que todos sabemos que acabó mal (la Biblioteca de dicha torre, sin embargo, ha tenido mejor suerte, vamos por las 3000 visitas y subiendo). En segundo lugar, el resto de la Biblia no se salvó milagrosamente ni nada, así que el hecho de que haya sobrevivido una página, como milagro, queda muy abajo en la clasificación. En tercer lugar, lo que sigue habiendo debajo de los escombros no levanta la moral de mucha gente salvo la de, me van a perdonar pero esto es un hecho, muchísimos carroñeros y demás fauna que aprovecha lo que dejamos nosotros al morirnos. Y en cuarto lugar, nadie menciona (y voy a tener que considerar esto discriminación... documentismo, quizá) los otros miles de páginas que se salvaron también: cartas, memoranda, informes, fotocopias, chistes de Garfield, calendarios... Así que no acabo de comprender la noticia. Pero claro, yo no puedo entender estas cosas, porque no he visto "la lú". O quizá sí la vi, y precisamente por eso...

La tarde es rosa y azul ceniza; bonita, imagino. Al menos no hay corazoncillos volando por los aires ni cabezas cortadas de niños contrahechos a los que le salen alitas vestigiales del cuello.

Hablando de corazoncillos, La Niña es de las mías: vean el enlace que ha puesto en honor de los valentines, vean.
Cadenas lógicas

Chewie se ha animado por fin y tiene su propio blog. ¡Le ha quedado precioso! Me encanta el diseño. De momento hay pocas entradas, pero espero que la cosa crezca rápidamente. Yupiiii.
Peces pulmonados

El Pez tiene esta excelente entrada a propósito del Día de Darwin en la que pasa revista a todo lo que ha pasado con esto de los creacionistas. A su artículo no le falta nada, salvo quizá la mención de la novísima moda: el "Diseño Inteligente", la nueva estrategia de los creacionistas, que empezó cuando Michael Behe publicó su libro "Darwin's Black Box". Todo se reduce a lo mismo: hay órganos y procesos en la naturaleza cuyo origen exacto no conocemos o cuya formación es un misterio. Por tanto, la evolución no vale como teoría. Por tanto, Dios (al que en este caso se llama "diseñador inteligente") tuvo que meter mano en el asunto. ¿Alguien ve la falacia lógica? Sin meternos en líos sobre lo que dice Behe, que lo cierto es que hizo un valiente intento y muy documentado, toda esta nueva moda tiene como único objetivo atacar la evolución. No ofrece ninguna alternativa plausible salvo una vaga sugerencia de un "algo" que "diseña" con "inteligencia" porque si no, es que no se lo explican, oye.

El enlace del libro de Behe lleva a la recensión de su libro en la web the Talk.Origins, así que ahí tenéis, aunque en inglés, muchos más (y mucho mejores) argumentos de los que yo he dado. Para ver lo que dice el mismo Behe, pasaos por aquí.

12.2.02

12 de Febrero

Está trufadito de cosas el día de hoy. No sólo es el cumple de Darwin; también es el de Abraham Lincoln (que hizo sus cositas, no se lo niego al hombre, pero no vamos a comparar...). Y además es el Año Nuevo Chino. No recuerdo qué bicho toca, tendré que preguntar. Feliz año a los chinos et al.

El campus anda ideológicamente revuelto, al menos en la sección de Cartas al Director del periódico. También son ganas de amargarse la vida discutiendo, con lo bien que se pasa jugando a la brisca, pero bueno, esto les gusta, por lo que se ve. Yo ando un poco con la mosca detrás de la oreja, porque están apareciendo unos carteles verdes con fotos y una frase que viene a decir "¿De dónde viene la moral?". Las fotos son de soldados nazis, por un lado, y de un monito por otro, y esto me empieza a recordar a otra misteriosa campaña de hace un tiempo en la que la pregunta era "¿Estás de acuerdo con Renji?", que luego resultó ser no sé qué cruzada cristiana. Ya iré informando al respecto. O no (cosas de mantener el suspense).
Por cierto que el otro día me pasaron un folleto de propaganda de la nueva Biblia, una versión actualizada y con notas explicativas a pie. El folleto incluía una de tales notas, pero no entendí un pimiento de la explicación. Me vino a la memoria un cuentecito corto pero magnífico de Connie Willis, "Ado". Espero que lo traduzcan, junto con sus otras historias cortas.

11.2.02

Darwin's Day

Me alegro de haberme quitado de encima la entrada sobre Mullis, porque mañana, 12 de Febrero, es el día de Darwin (su cumpleaños palí), y no quería tener que escribir lo de abajo. Lo ideal sería que fuera fiesta, que al hombre lo merece. Porque, si es imposible exagerar la importancia de la PCR en biología molecular, es más que imposible exagerar la importancia de la teoría de la evolución en todo lo demás. Y qué idea más elegante y más bonita y más poderosa tuvo el hombre. Olé sus neuronas.

Así que, en honor de la fecha, esta pedorreta va dedicada a todos los creacionistas que me estarán leyendo... ¡pprrrrrrrrrrrrrrrrtttt!
Por la boca muere el Nobel

El miércoles pasado venía al campus Kary Mullis, a hablar del descubrimiento de la PCR, cosa que le valió un Nobel de Química allá por el noventa y tres.

Es imposible exagerar la importancia que la PCR tiene ahora mismo en Biología Molecular. Se usa prácticamente para todo. Ha entrado en todos los protocolos antiguos y ha abierto nuevas y casi insospechadas posibilidades a la investigación. Ah, ¿que qué es? Sin meternos en berenjenales, las siglas en inglés significan "Reacción en Cadena de la Polimerasa", y es una técnica mediante la cual consigues aumentar enormemente la concentración de un fragmento concreto de ADN. No sólo eso, sino que consigues aumentar la concentración de un fragmento de ADN en concreto hasta cuando ese fragmento está en proporción minúscula entre otros muchos. La PCR puede encontrar, genómicamente hablando, la aguja en el pajar, y multiplicarla de tal manera que el alfiletero resultante serviría para cubrir cien pajares. Así de poderosa es. Gracias a la PCR podemos estudiar trazas infinitesimales de ADN que perviven en tejidos antiguos, en fósiles, en minúsculas muestras orgánicas, en microgotas de saliva, en un solo grano de polen, en... en todo, vaya. Sin ella no sería posible (o no sería rentable, lo que hoy por hoy viene a ser lo mismo) la secuenciación de genomas a gran escala, ni la terapia génica, ni muchas otras cosas. No sé si lo he dejado claro: la PCR mola. Y Kary Mullis la descubrió. Así que le dieron un Nobel. Lo cual está muy bien.

Como soy muy cotilla, siempre me gusta enterarme de cómo se descubrieron estas cosas, y además Kary Mullis ha alcanzado notoriedad por ciertas afirmaciones algo, digamos, polémicas. Así que me fui a ver qué decía. Pablo también vino. Y más gente: la sala de conferencias no era pequeña, pero estaba casi llena.

Kary Mullis es un señor no muy alto, sonriente, calvillo, con cierta cara traviesa y aire campechano. Nos empezó a contar su infancia y sus experimentos con su juego de Química, cómo ponían ranas casi en órbita construyendo cohetes caseros, y cómo en sus tiempos los juegos de Química sí eran divertidos, no como ahora... Todo esto contado en un estilo muy sencillo, un poco a trompicones, con muchos paréntesis y muchos aspavientos. Tras un buen rato llegamos a la época durante la que hizo su descubrimiento, que al parecer fue una epifanía: se le ocurrió una noche mientras conducía, y cuenta que lo vio delante de sus ojos como quien ve a la Virgen, sólo que en este caso vio moléculas. Acto seguido anduvo de despacho en despacho, todo excitado, gritando que su descubrimiento iba a revolucionar el campo de la Biología Molecular, en lo cual tuvo razón, mire usted por dónde, mientras se encontraba con la incredulidad y el desinterés de sus colegas, todos, al parecer, repentinamente muy cerrados de mollera. En este punto el hilo de la charla ya se le había escapado un poco (nunca lo tuvo muy sujeto), y lo del Nobel se mencionó más bien de pasada.

Luego Mullis comentó que nos iba a dar una lista de cosas en las que todos estábamos equivocados y él tenía razón. Como empezaba a elaborar bastante cada punto, la lista se quedó con cuatro cosas. He aquí lo que Mullis considera absolutamente falso:

- Hay un agujero en la capa de ozono causado por los clorofluorocarbonos emitidos a la atmósfera.
- El planeta se está calentando a causa de la actividad humana.
- Es necesario proteger la biodiversidad.
- La infección por HIV provoca SIDA.

No pienso entrar en detalles. Es cierto que siempre viene bien que nos pongan frente a cosas que damos totalmente por sentadas y nos desafíen a enfrentarnos a nuestras propias preconcepciones. Pero para que esa postura me merezca respeto, esos desafíos deben hacerse con argumentos en la mano, materiales (en forma de datos) o al menos lógicos. Y no sólo argumentos que apoyen el hecho de que la idea X está equivodada, sino también con argumentos que apoyen el hecho de que tu idea alternativa, Y, tiene más visos de ser cierta. Especialmente en asuntos de la magnitud que Mullis planteó. Todo lo demás es provocar por provocar y no porque lo diga un Nobel me voy a quedar más impresionada. Aclaro que no niego que Mullis pueda tener razón en alguno de esos casos: estoy muy lejos de ser una experta en el agujero de ozono o en el calentamiento global. Pero en otras cosas, como el SIDA, sí que puedo decir que Mullis no presentó ningún argumento que mereciera la pena. Al menos tuvo la decencia de invitar al público a leer la información disponible y formarse su propia opinión, pero eso exige un nivel de conocimientos de biología, medicina y epidemiología que están (lógicamente) fuera del alcance de mucha gente. De mucha gente que probablemente se quedará con la copla de que "un premio Nobel" dice, así sin más y sin respaldarlo con dato alguno, que las muertes atribuídas al SIDA son en realidad causadas por el AZT. Y eso, no. Me van a perdonar, pero no.

En resumen: Kary Mullis tiene merecido su Nobel por la PCR. Aparte de eso, como orador es pobre, como divulgador, deficiente, como provocador, los he visto mejores, y su técnica de debate no impresiona nada, nada, nada. No me ha merecido ningún respeto, la verdad.

A Pablo, parece ser que tampoco.

Y el público tampoco se quedó muy contento.

A ver si la próxima vez traen a Dawkins, o (perdona Vader) a Gould.
Huy

Mis más sentidas disculpas a Rigel, cuyo enlace a su bitácora Batiburrillo estaba mal. Ya lo he corregido y funciona, y menos mal, porque no es página que dejar pasar así por las buenas, es página de mucha enjundia y provecho, y nosotros que lo veamos por muchos años. ¿Véis como ando con un despiste de tamaño familiar?... Ays...
¡Ya va, ya va...!

Algunos de vosotros habéis expresado cierta extrañeza y algo de preocupación por mi silencio. Lo cual me ha puesto toda tienna, porque, huys, me hace ilu que os fijéis en estos períodos de silencio y hagáis cábalas (¿se puede decir cabaléis? ¿Existe el verbo cabalar? Debería, porque es bonito) al respecto. Ha sido un atasco, no de falta de ideas, sino de incapacidad de decidir cuál de ellas plasmar en electrones. Bueno, y también bastante curro. Y además, ¿os he dicho que como de esto de la siensia invicta se vive fatal estoy traduciendo comics? Pues estoy traduciendo comics, y requiere cierto tiempo también.

Pero en fin: no me olvido de Kary Mullis. Y como esta semana es San Val... urrrmmm... Y como esta semana hay un día especialmente cursi, me refugiaré aquí y echaré algunos espumarajillos. Poquitos. Con mi habitual dulzura, ya se sabe...

6.2.02

Kary Mullis

Kary Mullis vino, habló y fuese, y sí hubo algo. Debo una entrada al respecto: recordádmelo. Pero hoy no que tengo sueñito.

5.2.02

D'yawantfrieswizzat?

Hay camareros y camareros. Gran noticia. Existen, en recónditos rincones de Corvallis, restaurantes en los que los camareros han completado los exigentes y difíciles cursos de Hostelería requeridos y sirven a los clientes con elegancia y discreción. Luego están los demás, generalmente estudiantes sin un duro, contratados por cadenas de restaurantes de comida rápida de esos que te sirven en el mostrador, y que han perfeccionado un lenguaje totalmente nuevo. La experiencia, para un recién llegado a los USA, puede ser traumática. La frase que encabeza esta entrada es McDonaldino standard cuando preguntan si quieres patatas fritas.

Por otra parte, también existe un tipo intermedio de restaurante en el que primero pasas por caja, pides lo que quieras, pagas, vas a un mostrador para proveerte de cubiertos, servilletas y la bebida de tu elección, y luego te sientas a la mesa y esperas como un pachá a que te traigan la comida. A este estilo fifty-fifty de servicio se han apuntado sitios como el Bombs Away (comida mejicana, es un decir), y el Pangea, en el campus, que hace un sandwich de atún muy rico. Los camareros del Pangea son chicos y chicas estudiantes que se sacan unos dinerillos echando unos turnos allí, y vienen en dos sabores: el salado y el desaborío.
El camarero salado viene con la comida, te sonríe, te pone el plato delante, sonríe un poco más, se asegura de que el pedido sea correcto, te desea buen provecho y se larga. El camarero desaborío lo complica un poco más: viene, casi se pasa de largo, mira dos veces el rectangulito de plástico con el número de tu pedido, lo agarra como si fuera su billetera, se acerca esquinadamente a la mesa, pone mucho cuidado en mirar a todas partes menos a tí, deja el plato deslizarse de entre los dedos para que primero impacte sobre la superficie y luego resbale y quede en la esquina opuesta a donde tú estás, y contesta a tu "Thank you" con un gruñido inarticulado a la par que se aleja a paso de marcha atlética no sea que se te ocurra entablar conversación.

Yo les tengo cariño a ambos, pero claro, yo soy una sentimental.

3.2.02

9-11

Dark Horse comics ha publicado un número benéfico para las víctimas de los atentados del 11 de Septiembre. Más de 200 autores y artistas del mundo del comic de varios países han donado tiempo y esfuerzo para crear 9-11: el primero de dos tomos de historias y de visiones. Los dibujos maravillosos de P. Craig Russel, Mignola o Francisco Solano, las palabras impresionantes de Frank Miller, Stephen Walsh o Alan Moore. Todo lo que el comic puede dar de sí, para todos los gustos, con todo lo que tiene de bueno o de malo, según quién mire, está ahí. Es un esfuerzo enorme y precioso.

En este tomo hay una historia deliciosa, delicada y muy bonita, escrita por Art Brooks y maravillosamente dibujada por Daniel Acuña. Se llama "Nothing but you on my mind", y tuve el inmenso honor de traducirla al inglés. Cuando veo cómo ha quedado, lo buena que es, y la compañía en que está, se me pone una sonrisa toda enorme y oronda. Ustedes sabrán disculpar la vanidad.
Impresiones

Olvidándonos por un momento de los diversos asuntos diabólicos que nos acechan, he de deciros que esta entrada es un ejercicio en frustración. Porque no hay manera de describir bien la dulzura del día de hoy. Dulzura a parches, todo sea dicho, porque de vez en cuando se nublaba. Pero cuando no, sobre todo por la tarde, era uno de esos días blandos de invierno en los que todo es de miel y la luz entibia el asfalto y el cielo. El cielo era una suave pátina de color azul lechoso, y contra él, unas nubecitas rosas se deshilachaban con toda la parsimonia de nenúfares abriéndose.

Todo esto sería menos melancólico si mañana fuera domingo en vez de lunes, pero bueno, no se puede tener todo. Además ya se ha acabado la Super Bowl. Han ganado los Patriots. En más de un sentido, a juzgar por la media parte.

1.2.02

Satán, te ordeno...

... que te pires. Así de clarito, o casi, lo ha dicho Carolyn Risher, alcaldesa de la pequeña y sin duda pintoresca ciudad de Inglis, en Florida. Y lo ha puesto por escrito, en papel con membrete del Ayuntamiento. La edil (¿la edila?) ha decidido que después del 11 de Septiembre cualquiera puede encontrarse visitando a San Pedro de manera bastante abrupta, así que, para curarse en salud, mejor avisar a Belcebú (varios alias, sospechoso de Mal Absoluto) de que no es bien recibido en Inglis. Por si acaso. De hecho, dice la alcaldesa, y traduzco del natural: "Me indicó [el 11 de Septiembre] que la gente tiene que estar lista si algo así sucediera en la ciudad de Inglis. Necesitamos estar listos para reunirnos con nuestro hacedor". Amén, hermana. Así que, entre aclamaciones del pueblo, escribió el edicto, o decreto, o como se diga. Helo aquí en toda su gloria celestial:

Satan, ruler of darkness, giver of evil, destroyer of what is good and just, is not now, nor ever again will be, a part of this town of Inglis


¿Ha quedado claro? Satán, piazo malo, señor de la oscuridad, destructor de lo que es justo y bueno, ya no es, ni nunca más será, parte de la ciudad de Inglis. Que lo vaya sabiendo y que dé un rodeo.

Esto, al ser oficial (papel con membrete y todo eso), es total y absolutamente anticonstitucional y ya hay una denuncia al respecto. No de Satán, me apresuro a añadir, aunque estaría en su derecho. De la ACLU, una asociación para la defensa de las libertades civiles que hay por aquí y que las pasa canutas con la nueva oleada de ultraderecha que sufre el país.

Es una tontería, pero una tontería de esas que me hacen pensar que, cuando Alicia cruzó el espejo, lo que en realidad cruzó fue el charco.
El Super Cuenco

Es el fin de semana de la Super Bowl. Mu impoltante, como una final de Liga ahí en España. Los contendientes de este año, Rams y Patriots, van a jugar a ese extraño deporte americano que se llama football pero se juega también con las manos. Once muchachotes por cada equipo, recubiertos con exoesqueletos de fibras de vidrio y cosas así para no hacerse demasiado daño, almohadillados y encasquetados, tirando de la fibra sensible de este país. La costumbre es reunirse en casa de alguien, comer todas las cochinadas que el cuerpo pida, pasárselo pipa, y -al menos cuando yo he visto estas cosas- no hacer ni pajolero caso del partido, prestando reverencial atención a la tele sólo durante el intermedio, cuando los anuncios más esperados del año hacen su aparición.

Diz que lloverá. Pero de momento tenemos un día brillante, con una luz clara de color dorado pálido, y cachitos de cielo azul peinados por Vs de patos rezagados.

Ah, y Kary Mullis va a venir al campus. Esto no me lo pierdo.