31.7.02

Llegué

Bueno, pues ya estoy, quién lo diría. Ahora sólo queda pelearse contra el jet lag y retomar viejas y buenas costumbres.

Tengo escrita una crónica a pie de obra del viaje, larguíiiisima. En cuanto encuentre la manera de conectar el portátil a Internet, o en cuanto pase la crónica a un disquete, ya os iré tort... esto, enviando la cosa por etapas, como un serial.

29.7.02

Me voy

Estoy casi saliendo por la puerta. Qué ilu. Cuasi en vivo y en directo, retransmitiendo desde la Biblioteca de Babel... Iré tomando notas y las enviaré todas de golpe en cuanto pueda.

28.7.02

Despedida y cierre

Noooo, para siempre nooooo. Qué tuto, ¿eh?

Dentro de unas dieciséis horas empiezo un viaje de estos largotes que terminará en Madrid. Lo digo porque si en los próximos días parece que la Biblioteca está así como calladita, es por acceso esporádico a Internet. O no. Que me llevo el portátil, y además hoy por hoy hay conexiones por todas partes, y si no, se inventan. Si El Pez puede transmitir desde Bolivia, a ver si yo no voy a poder transmitir desde los varios puntos de la geografía patria que visitaré estos dos meses... Se admiten invitaciones a probar la gastronomía local, que debo recuperarme de tres años de comida yanqui.

Pero en todo caso tomaré notas y esas cosas, y prometo no dejar esto desatendido durante mucho tiempo. No es por la bondad de mi corazón, o al menos no del todo: es que esto de las bitácoras engancha que no veas, de modo que... Nos vemos por ahí.

27.7.02

Roadside attractions

Los límites de la realidad no están en las mentes cuadriculadas y facilonas de los guionistas de series de televisión que llenan las pantallas con basura plagada de tópicos y moralina. Los límites de la realidad, en USA, se esconden en los límites de las carreteras, en gasolineras abandonadas o reconvertidas, en viejos parques de atracciones decrépitos y siniestros. Los límites de la realidad son las mentes de gente que consideró que debía poseer la bola de cordel más grande del mundo, una silla gigante, una casa hecha enteramente de puertas, una colección de tapas de retrete, una casa con una habitación de cristal, o las cenizas de una elefanta alcanzada por un rayo. Pon música de Philip Glass (Truman sleeps) a un paseo por la Jerusalén en miniatura, sucia y medio desplomada, de Holy Land. O visita los cinco Stonehenges y medio del país, uno de ellos formado por coches.

La realidad en USA son las carreteras. Y sus límites, las atracciones de carretera. Pasen y vean.
Volando voy...

De aquí a poco voy a hacer casi el mismo viaje que El Pez, pero en sentido contrario. Odio hacer las maletas, así que todo el apartamento está ahora mismo en un estado de inflación, como el universo, ¿se me entiende? La maleta en el centro, a guisa de Gran Atractor, sólo que en este caso es el Gran Repelente, porque está vacía, y todo alrededor clusters de ropa, zapatos, libros, revistas, documentos y otros adminículos más o menos esenciales en una especie de explosión radial congelada en el tiempo como las simulaciones por ordenador de la NASA. Yo ando entre los montículos con el paso deliberado de una grulla y de vez en cuando le pego una patada a una zapatilla o doblo otra vez, mal, una camiseta, mirando y remirando las cosas y sin decidirme a meterlas en el monstruo Samsonite verde.

Para distraerme, he cambiado el cuadro de Adela Calatayud, que se puede encontrar en el enlace suficientemente explícito de la izquierda. Por si os apetece echarle un vistazo.

24.7.02

¡A volar!

Observen cuidadosamente esta foto durante quince segundos:

los increíbles yoguis saltadores

Estos enérgicos muchachos son, cito, "expertos en Meditación Trascendental y Vuelo Yogui", demostrando su técnica. Recientemente han declarado que 500 de estos alegres voladores son necesarios para meditar con fiera concentración en pro de la paz, neutralizando con sus ondas de energía positiva las "tensiones étnicas y religiosas de la región". La región en cuestión es la israelí, aclaro.

Si con eso se arreglara el asunto, yo misma pagaba a estos 500 meditantes para que rebotaran sobre colchonetas todo el tiempo que quisieran. Porque eso es lo que hacen. Admito que hace falta desarrollar músculos en extrañas porciones de la anatomía, pero eso es lo que hacen: rebotar en postura del loto sobre colchonetas.

Porque nadie se creía que de verdad estaban levitando.

¿Verdad?

...
Tranquilidad

No pasa nada. Todo va bien. Ommmm.

Anoche, en la tele:

Habitación pequeña sin ventanas. Una sola bombilla. Gente en sillas, escuchando a un predicador. Rostros iluminados por la gracia de la oración, voces alzadas en alabanza (protestante, pero alabanza) al Señor. Termina el servicio, se levantan los hombres y mujeres con expresiones ligeramente nerviosas. El sacerdote sonríe, alentador, "Os veré el próximo domingo". La gente se dirige a la salida, pero se detienen cuando la voz tensa, preocupada, del digno padre les detiene: "Y, por favor..."
Se vuelven hacia él, que sonríe, una sonrisa frágil, temerosa, "... tened mucho cuidado ahí fuera". El plano cambia a exterior, un día gris en un vecindario de clase media. Por la portilla de un sótano salen los feligreses, mirando furtivamente a todos lados y separándose para ir cada uno a su destino, con miedo, vigilando cada esquina.

Fundido en blanco. Unas pulcras letras negras aparecen en la pantalla y forman la frase "¿Qué pasaría si América no fuese América?". Las letras desaparecen y son sustituídas por una ondeante bandera. Debajo aparece la leyenda "United we stand".

Fin del anuncio.

Tetera, agua hirviente, tilita, y a la cama, no sea que me dé por hacer una tontería.

Dentro de poco vuelo a España; vacaciones. Me están poniendo facilísimo el no echar de menos este lugar.

23.7.02

A comer

Los USA han desarrollado hasta lo increíble el concepto del comedero. Hay restaurantes abiertos las veinticuatro horas del día, porque quién sabe si no te entrará hambre a las dos de la madrugada; y esos carritos de perritos calientes que salen en las películas son sólo la punta de lanza de todo un ejército de móviles rellenos de todo tipo de sustancias comestibles espolvoreadas con los aditivos necesarios para engañar a las glándulas salivares.

Una pensaría que semejante enfoque de pesebre haría que en USA la gente fuera totalmente indiferente a su dieta. Jua jua. Tararí de la alberca y del verde limón, hijos. Es complicadísimo dar de comer a los americanos. Parece que no, pero lo es. Al menos aquí en la Costa Oeste, donde dice el tópico que la gente sigue una dieta sanísima y aprobada por los nutricionistas de la OMS. No es cierto. A ver si lo explico.

Llamemos S al número de personas en la población que sigue dicha dieta sanísima y aprobada por los nutricionistas de la OMS. En una escala lineal de extremos dietéticos, la dieta S se colocaría en la zona central de un eje cuyos extremos serían la dieta C, de "cancerígena", compuesta por grasas saturadas, harinas refinadas, azúcares y cosas empanadas fritas, y la dieta V, de "vegana", compuesta por varios tipos de pasto, semillas, y exóticos vegetales orientales, tipo de dieta que requiere que se dedique el 80% del tiempo de vigilia a la tarea de preparar y consumir extrañísimas combinaciones de estas sustancias, suplementadas con auténticas montañas de multicolores pildoritas vitamínicas.

En cualquier sociedad medianamente viable que no esté ahora mismo en proceso de morirse de hambre u ocupada en otros menesteres como guerras civiles, la porción S del eje, (que engloba varias interesantes subvariaciones de diversos pero aceptables grados de salubridad que denominaremos S1, S2, S3...Sn), es la porción más amplia. Esto quiere decir que, si distribuímos a los individuos de dicha sociedad en función de su dieta a lo largo de este eje de calidad, y representamos cada individuo como un puntito, lo que veremos será una nube difusa de puntitos con escasa representación en las áreas C y V del eje, pero buena representación en el área S. El efecto visual sería una pelota puntillista en el centro de eje que se desmigaja ligeramente en la periferia para acomodar a la minoría de individuos que siguen dietas C o V.

Ahora bien, en USA, si llevamos a cabo el mismo experimento, lo que vemos es un modelo "pesas de gimnasia": dos apelotonamientos de puntos en las áreas C y V del eje, con un tenue eje de puntitos en la sección S, conectando ambas áreas para recordarnos que en este mundo hay de todo. Y las franquicias estadounidenses, extraños metaorganismos que poco a poco van fagocitando todo el resto de negocios posibles y que, a modo de agujeros negros, distorsionan el tiempo, el espacio, y el entorno urbanístico a su alrededor, se han dado cuenta. De modo que ahora existen, al menos en la costa oeste, establecimientos que proporcionan todas las posibles variedades de dieta C (es decir, C1, C2, C3...Cn) y (menos, pero los hay) de dieta V (V1, V2, V3...Vn), pero es casi imposible encontrar un establecimiento S.

Forzada a elegir, y teniendo en cuenta que el riesgo es parte de la vida y que en este mundo hay que probar de todo al menos una vez, he tenido varias experiencias en restaurantes y demás de la variedad V, y no están mal, una vez asumes tres verdades fundamentales de este estilo de vida:

1 - El tofu con verduras sabe a verduras. El tofu con carne sabe a carne (para los que cometan el sacrilegio de comer carne, claro está). El tofu con curry sabe a curry. El tofu a secas no sabe a nada y te daría igual estar masticando material de embalaje.

2 - No puedes escapar del apio ni del brécol.

3 - La condición vegetariana de un plato no impide en absoluto que lo perfundan con jugo concentrado de jalapeño y guindilla, y es posible salir de un restaurante vegetariano con las entrañas en estado avanzado de carbonización.

Ejemplo paradigmático de lo que acabo de narrar es la comida que consumí el fin de semana pasado en Seattle, ciudad deliciosa y carismática, que entre sus encantos cuenta con un restaurante thailandés que no sólo es vegano (vegano es vegetariano pero además sin huevos ni productos lácteos), sino kosher, es decir, respetuoso con las prohibiciones nutricionales de la religión judía. Constreñido por dos de los estilos de vida más fieramente prohibitivos del país (que ya es decir), una pensaría que en este restaurante llegarían, todo lo más, a servirte lentejas orgánicas hervidas en agua mineral purificada, con ensalada de brotes de soja cultivados a mano hidropónicamente por monjes taoístas bajo voto de silencio, pero la verdad es que la comilona estuvo muy rica. Hasta probé el silk tofu, que tiene textura de flan y sabor a tofu, es decir, que no tiene sabor, pero que queda monísimo servido con verduras.

Lo cual sólo demuestra que no sólo podemos adaptarnos a lo que sea, sino que encima hasta va y acaba gustándonos. Aquí debe haber una moraleja, pero no me voy a poner a buscarla que hace calor.

19.7.02

"¡Vengadores, reuní...!" Ah, no...

Nonono, que era la Patrulla X. La crucifixión de Clío, blog majo donde los haya, trufadito de buenas historias sobre historia y pensamiento crítico, y además bien contadas, se ha embarcado en el peligroso empeño de hablar de comics, y encima, mentarme. ¿Debo explayarme más sobre lo que explico en mi largo comentario a la historia en cuestión? Debería. Pero no tengo tiempo ahora, ¡cachisenlaporrafrita!. Queda pendiente para mejor ocasión. Mientras tanto, ¡todo el mundo a leer tebeos! Es sano, no engorda, y hay historias para todos los gustos y colores. De verdad. Sus lo juro. Preguntadme si no. Como bien dice José Luis Calvo, responsable de tan maja y crucificada bitácora, hay frivolidad en los comics, qué duda cabe, pero los comics no tienen nada de frívolos.

17.7.02

El tercer ojo

Rod Liddle, en The Guardian, escribe un articulito sobre lo de Perejil donde, con la típica mala milk británica, parece decir una cosa y acaba diciendo otra, y en medio se las apaña para meterse con todos. De todas formas es divertido. Pero lo más divertido es que se pone a comparar Marruecos y España como países, y suelta (la negrita es mía):

In fact, viewed from here, there are more similarities between Morocco and Spain than differences. Both are constitutional monarchies having been, prior to the 1970s, effective dictatorships. Both have undergone rapid modernisation. Morocco is a tolerant Islamic state; Spain is a fairly tolerant Roman Catholic state. Both countries have behaved with some contempt towards regional minorities within their boundaries - Morocco to the people of the western Sahara, Spain to the Basques, Catalans and Galatians. Spain's economy, we have to admit, is in slightly better shape - but then, if Morocco had trousered as much in subsidies from the EU over the past decade or so, it might be able to compete with Spain there, too.

Vaaale, traduzco (si es que os tengo de un mimao...):
De hecho, visto desde aquí, hay más parecidos entre Marruecos y España que diferencias. Ambos son monarquías constitucionales que fueron, antes de 1970, dictaduras. Ambos han sufrido una rápida modernización. Marruecos es un estado Islámico tolerante. España es un estado Católico Romano bastante tolerante. Ambos países han mostrado un cierto desprecio hacia minorías regionales dentro de sus fronteras: Marruecos hacia la gente del Sahara occidental, España hacia los vascos, catalanes y gallegos. Le economía española, tenemos que admitirlo, es ligeramente mejor... Pero claro, si Marruecos se hubiera embolsado lo mismo en subsidios de la UE durante cosa de la última década, sería capaz de competir con España en ese campo también.

Vaya, vaya... Nos han clavado, ¿eh? Habrá que darle un cate al departamento de Asegurarse De Que En El Extranjero De Fuera Nos Ven Como Realmente Somos (ADQEEEDFNVCRS). ¿O quizá no?

16.7.02

Nota rápida

Me he encontrado esta perlita de artículo y como no quiero que se me olvide guardo aquí el enlace para posibles comentarios posteriores.
¡Oh, tiempos! ¡Oh, costumbres!

En qué mala hora puse yo lo de "oh tempora, oh mores" unos pixels más abajo. Me picó el gusanito. Yo lo recordaba de los Astérix (la frecuencia con que los tebeos de Astérix aparecen en este blog no sé si debería preocuparme o hacerme ver lo útiles que son para la formación de las jóvenes mentes), del pirata ese vejete de la pata de palo, el que soltaba latinajos. Pero no sabía a santo de qué esa frase aparece por doquier cual champiñón tras chubasco. Total, que tiro de Google y me entero de que la frase la soltó primero Cicerón, en una de sus diatribas contra Catilina, al que le debía tener mucha manía porque anda que no se metía con él. Y andaba todo el rato diciendo que si Catilina dejara de respirar, sería un ahorro de buen oxígeno que podría ser usado por pulmones mucho más merecedores de él. Todo esto en la retórica de la época, claro, pero lo decía, lo decía. No se cortaba, Cicerón, con el quosque tandem y demás. Vaya genio se gastaba el orador eximio.

Tampoco es para tanto la frasecita; es como decir "qué tiempos, oiga". Pero en latín queda más mono.

Ya que estaba, sigo buscando y me entero de que los anglosajones debieron familiarizarse con la coletilla porque Poe la usó como título (y primera línea) de un poema de juventud. Aprovechando que estoy en la biblioteca, he empaquetado el portátil y me he lanzado a la búsqueda del poema. Facilísimo. Me he leído el poema, que es flojito, y un trocito de Arthur Gordon Pym, y me he vuelto a la mesa. Enseguida me he dado cuenta de que he hecho el tonto, porque con buscar otro poquito en Google me hubiera encontrado el poema en cuestión en la pantalla, pero bueno, así me he paseado un rato.

15.7.02

Minority Report

Me contuve noblemente para no poner aquí mi opinión sobre "I.A.", aquella peli de Spielberg sobre la mascot... digo, el niño robot, ¿se acuerdan? Él nunca lo haría y todo eso. Pero como lo cortés no quita lo valiente, debo decir que el domingo fui a ver "Minority Report", la última de Spielberg, y todo el mal (pésimo) sabor que me dejó "I.A." se me quitó de golpe. Ole y ole. Me encantó. Me gustó el ritmo, me gustó la estética, me gustó el derroche de detalles aparentemente superfluos pero que dan entidad y solidez a cualquier peli ambientada en el futuro, me gustó la historia (no podía ser menos, está basada en un cuento del Maestro, Philip K. Dick, alabado sea por siempre su nombre), me gustaron los actores (hasta Tom Cruise, milagro de milagros, que es bonito de mirar pero no precisamente Sir Laurence Olivier), me gustaron los recursos narrativos, me gustó la emoción y la aventura, que hay de ambas y a raudales... Vamos: que me gustó. Por si había dudas.

Me alegro de haberla visto; así se me pasa un poco la negra depresión que me atenaza por el inminente estreno de "Signs", una peli con Mel Gibson sobre los círculos en los cultivos. ¿Adivinan? Sí, señoras y señores: el enfoque más magufo posible, sin paliativos. Juer con Jólivud.
Perejil dón dón

Corre por los blogs el pérfido rumor (punto y coma, guión, cierra paréntesis) de que lo del perejil, digo, Perejil, nos da igual. Puede que sí, puede que no, puede que ni se sepa. A mí me da un poco de risa, pero de esa risa así nerviosilla de enseñar hasta los molares y forzar cada carcajada desde el diafragma como una tos, porque, como probablemente no dijera Einstein, "hay dos cosas infinitas, el Universo y la estupidez, y no estoy seguro respecto al Universo". Vamos, que tal y como está el patio espero que lo peor que pase es que o unos u otros o incluso ambos bandos hagan, hagamos, el ridículo más espantoso, y aquí paz y después gloria. Que esto me parece, más que una crisis diplomática, un concurso de a ver quién mea más lejos, una chulería, una machadita que pasa de la farsa a la tragedia por la tontería más insospechada. Claro que eso son precisamente las crisis diplomáticas, pero queda feo decirlo así.

Les dejo con la dulce melodía de la canción del verano, extrañamente adecuada a estos tiempos turbulentos que nos ha tocado vivir, oh tempora, oh mores.

14.7.02

Receta

Tómese un puñado de bases de ADN; ensámblense 7500 de ellas en el orden adecuado (que se puede encontrar en bases de datos públicas) usando técnicas que son conocidas desde hace décadas y que hoy por hoy son muy eficientes y relativamente baratas. Échese el resultado en un tubito de ensayo que contiene catalizadores y determinados enzimas capaces de construir una proteína. Observe cómo de la mezcla salen unidades víricas completas. ¿Magia? No. Biología molecular.

La noticia ha dado, por usar una frase hecha, la vuelta al mundo. Según qué tipo de periódico (y de periodista) se trate, hay dos enfoques: el "enfoque Dios" y el "enfoque bioterrorista". A veces se combinan.

En el "enfoque Dios" se afirma, con lenguaje un tanto tremebundo, que es la primera vez que se ha creado un ser vivo de la nada, a partir simplemente de la secuencia de su genoma. Lo de "ser vivo" lo dicen con la boquita pequeñita, porque llamar "ser vivo" al virus de la polio es como llamar "cantante" a Luixi Toledo: un gran esfuerzo imaginativo. Aún se discute si son galgos o podencos entre gente que de esto sabe un rato, así que se suelen usar circunloquios como "entidad biológica", o directamente pasar de paráfrasis y decir "virus". Que es lo más sensato.

Pero ¿la primera vez? No. Experimentos en los que se usa una secuencia conocida para sintetizar el ADN o el ARN completo de un virus y experimentos en los que se toma un genoma desnudo y se encapsula en las proteínas del virus correspondiente, se han hecho desde hace mucho tiempo. No es una novedad. La novedad del estudio de Wimmer es que han unido todos esos experimentos en un solo proceso, y han infectado ratones con el virus, demostrando por un lado que el virus es infectivo y por otro que puede reproducirse como uno "de verdad".

En el "enfoque bioterrorista" se dan directamente alaridos y ayes y se imagina, en un precioso ejemplo de la falacia lógica conocida como "pendiente resbaladiza", que ya mismo nos vamos a ver atacados por versiones sintéticas de la viruela, el HIV, y el baile de San Vito. Aunque entiendo la paranoia, y aunque personalmente me pone muy nerviosa lo del bioterrorismo porque no lo veo imposible, vamos a calmarnos un poquito. Los periodistas que escriben estas cosas demuestran, por un lado, que no saben biología (no necesariamente un crimen) y que no han preguntado a alguien que sepa (cosa bastante más grave). No se dan cuenta de lo ridículamente simple que es el virus de la polio. Un genoma de 7500 pares de bases es una tontería, y aunque requiere que un sintetizador de ADN se pase un rato largo sintetizando, es factible. No se dan cuenta de que, por ejemplo, el virus de la viruela es veinticuatro (24) veces mayor, y estructuralmente mucho más complejo. Wimmer y compañía no hubieran podido sintetizarlo como han hecho con el de la polio, mucho menos infectar ratones con el resultado. No es sólo que tardarían más: es que directamente necesitarían nuevas tecnologías para ello. No se dan cuenta de que las versiones silvestres de cualquier virus son, siempre, más fáciles de obtener y muchísimo más virulentas que las de laboratorio. Lo natural será más sano, pero también es bastante más cabrón, y perdonen el venablo, pero es descriptivo y adecuado y ahí se queda.

Y recordemos, sobre todo, que Wimmer y sus colaboradores son expertos en el tema y que el estudio les ha llevado meses y meses de trabajo muy duro. No es el tipo de experimento que se puede hacer en el sótano de casa contando con una gomita del pelo, cinta adhesiva, y un par de pinzas (y mucha fe en Alá o en [insértese deidad apropiada aquí]). Si vamos a preocuparnos por el bioterrorismo, vamos a preocuparnos por el de verdad y no por versiones fantasma imaginadas por haber leído a toda prisa un titular más o menos alarmista de un artículo escrito con más o menos conocimiento.

13.7.02

Escuchando que es gerundio

Tras escuchar Coraline, un libro para niños deliciosamente siniestro escrito por Neil Gaiman y leído por el propio Gaiman en tres CDs, me doy cuenta de que una de las cosas que voy a echar de menos aquí son los cuentacuentos.
Como Alicia

Es divertido este país.

Te vas a comprar y pasas por todo un sector frío y reluciente, con murallas de neveras de puertas de cristal tras las cuales se ven cajas y cajas de comidas precocinadas. Metros, digo, yardas de ellas, en colores primarios, con fotos de platos imposibles, y promesas aún más imposibles de buena salud y buen sabor. Al lado, cajas y cajas de diferentes adminículos para hacer ejercicios: brazaletes de nylon rellenos de arena a guisa de pesas para muñecas y tobillos; zapatillas ergonómicas con bolsas de aire o de gel o de yo qué sé; accesorios para esos bancos de ejercicio desagradablemente parecidos a algo salido de la Inquisición, si la Inquisición se dedicara a contratar a diseñadores finlandeses; bebidas que supuestamente reponen tu energía cual poción mágica de Astérix...

¿Qué tendencia gana? Vayamos a la siguiente sección: plantillas Scholl diseñadas especialmente para gente cuyos pies tienen que aguantar varios quintales de peso, con refuerzos en el talón y relleno de gel; ofertas especiales en la sección "Full figured women"; compresas (sí, compresas) de tallas especiales, porque al parecer las de toda la vida están pensadas para mujeres de talla 6 (talla mosquito, si los mosquitos sufrieran anorexia), cuando la talla normal en USA para una mujer es la 14. Más platos precocinados, avisando, con más signos de exclamación de lo que la cordura requiere, de que contienen medio kilo de comida en un solo plato. Servilletas de papel especiales para gente con abundante área facial que limpiar tras una barbacoa con pollo frito y salsa de jalapeño ultrapicante (a la que sólo le falta el icono de material radiactivo para atraer clientes).

Los supermercados de aquí son como la seta de Alicia: un lado te hará crecer, el otro menguar. A diferencia de Alicia, los USeros tienen muy claro qué lado hace qué.

11.7.02

Hala, oto tuto

Tan tranquila que estaba yo, y ahora va Marruecos y nos invade...

10.7.02

Toumai

Ya que parece que nadie se anima (bueno, es que es tarde por esos lares), ya lo comento yo:

Ha sido descubierto el que puede ser el homínido más antiguo. La noticia ha salido en las ediciones digitales de, al menos, El País y El Mundo, y aparece con más detalle en un boletín de Nature (lo que no sé es si lo que no tenéis suscripción electrónica podréis leerlo, pero por probar que no quede).

No sé tanto de antroplogía como para comentar con detalle la noticia. Vale, no sé ni papa de antropología y no puedo comentarla ni en detalle ni sin detalle, por puritita ineptitud, así que espero que otros blogs más sapientes nos iluminen a todos. Pero desde luego me ha hecho mucha ilusión ver la foto del cráneo, con su cerebrito chiquitín y su cara suave de colmillos pequeños y su arco cigomático (o como se diga) en plan gorila.
Numerolofía

Así en plan despiste, hemos superado las diez mil visitas. No sé, es una tontería, pero como que hace ilusión...

8.7.02

Tuto, miedo

Debo tener poderes. Envío la llamada a las armas de dos entradas atrás y de sopetón rvr, Rigel y Verbascum actualizan sus bitácoras. Miedooooooo...
Bueno, ya está bien

Ya me he cansado, ea. Está visto que no se os puede dejar solos. A ver, ¡esos blogs! ¡Esas bitácoras! ¿Dónde están? ¡Hala, arriba, a ver esos dedos, quiero ver esos dedos tecleando! Y las manos encima de la mesa, que nos conocemos.

¡Rigel! Déjate de curas y de disculpas por no escribir y escribe, corcho, que nuestros espías saben que tienes material. Un poco de seriedad, ¿no se llama "rimero" tu dominio? Pues a ver si vemos rimeros y no islotes. Hale, aire.

¡Niña! ¿Y esos exámenes, se terminan o qué? ¿Voy a tener que ir a dar de cachetes a algún profesor pesado? Hay que enseñar a los enseñantes que esto de los blogs es cosa muy seria y de mucho fundamento, que atrae la atención de sociólogos y otras gentes de mal vivir. A ver si te dejan tranquila y te puedes dedicar a contarnos los colores y sabores, no sólo de las estaciones del tren, sino de todo lo que se te ponga por delante.

¡Y ese rvr, que se prodiga poco! ¿Qué pasa, hay sueño? Claro, te vas de juerga y pasa lo que pasa... Bueno, lo tuyo tiene un pase porque gracias a tí funciona Blogalia, pero toda esa lista de libros que tienes en tu bitácora te podría inspirar aunque fuera un poquito, de vez en cuando, aunque sea, así de pasada, como quien no quiere la cosa.

Vendell, contigo no me meto porque tú sí que eres de los que se lo toman en serio y se lo curran y todo, y hasta dejan suplentes cuando se van, eso sí que es respeto al respetable y lo demás cuentos. Además, me gustó mucho la canción esa del teléfono. Pero entre surf y surf, que se vea la calidad, que los hay en el planeta que gozan con tu prosa y necesitamos la dosis con cierta regularidad. A buenas horas voy a dejar yo que sólo se metan conmigo cuando no escribo, buenos estamos.

¡Ajá! Veo que El Pez se quería escapar, así de tapadillo por un ladito de la sala, con la vil excusa de que está en Costa Rica. Nada, no cuela, para eso está Internet. Menos mal que te ha picado bien el gusanillo y andas buscando conexiones de modem hasta en la base de las palmeras para poder contarnos qué tal te va por ahí, que si no, a buenas horas te ibas a librar.

Mira, otro que tal baila, el furioso virginal, se cree que se puede escapar escribiendo cada vez que le baja la pastilla y pensando que con leer los comentarios ya vamos apañaos. Pues no, majo, no, que los comentarios están muy bien, pero vas a tener que sacar tiempo de la siesta en el suelo del baño para tenernos al corriente de tus desventuras, que pareces el Buscón llamado Don Pablos pero en versión Trainspotting, y eso vale su peso en plutonio y PCP.

Y el que ya tiene mucho delito es Yamato, que escribe como nadie pero que le ha entrado la timidez bitacoril y de vez en cuando asoma la patita y se retira todo vergonzoso, pero hombre, ¿no sabes que eso es delito de lesa humanidad? ¿Con lo que se disfrutan tus escritos y tu sentido del humor? A ver si voy a tener que ir ahí y ponerte el teclado bajo los dedos, mientras Atchoum hace comentarios por lo bajini.

Y los demás, no os creáis que no os vigilo, Tenebris, Feo, Mentiroso, Niño Raro, Ciencia 15 y demás fauna, que si no os leo a mí tampoco se me ocurren historias y me llega el turno de que me corran a gorrazos por el cibermundo, y eso no puede ser.

Majos, más majos que sois todos, ains, que me pongo tienna...
Cosas que se aprenden en los foros de mensajes

Visto que ya llevo tiempo rondando por tales lugares de perdición, se me ha ocurrido que podría compartir aquí algunas de las perlas de sabiduría que he ido adquiriendo a lo largo de los... minutos. Por aquello de que el que avisa no es traidor, más que nada.

- Da igual si te da por escribir en los foros con tu nombre real. A nadie le importa un pimiento quién eres, salvo si te van a nukear.

- No existe afirmación tan increíblemente estúpida que no sea defendida por alguien en algún sitio. Ninguna.

- Ningún hilo de mensajes termina nunca explícitamente. O bien muere de anemia, o lo corta un moderador, o bien se ramifica y muta en cinco o seis totalmente diferentes.

- Los trolls siempre tendrán éxito. Los humanos somos así.

- Sólo hay una cosa que fastidie a la gente más que un troll, y es algún otro miembro que pide (y a veces ordena) que no se responda al troll.

- La táctica para secuestrar un hilo (desviarlo de la conversación original) es sutil, pero en general tiene más éxito si se incluyen recetas de cocina.

- Las recetas de cocina en los foros de mensajes estadounidenses son escritas e intercambiadas casi exclusivamente por hombres. Y son complicadíiiisimas.

- Cualquier discusión sobre la conveniencia o no de moderación en un foro suele ser más dañina para el foro que la propia moderación.

- Los smileys o emoticones son necesarios.

- La gente que escribe con terribles faltas de ortografía suele considerar que con disculparse por ellas ya está todo arreglado.

- Generalmente menos del 20% de los suscritos a un foro participa activamente en el mismo.

- Este mismo 20% suele disfrutar con una buena flame war de vez en cuando.

- Para sobrevivir en un foro es necesario conocer el argot.

- Es una mala idea suscribirse a cualquier foro y empezar a enviar mensajes inmediatamente sin antes hacerse una idea de la dinámica y las reglas más o menos escritas del foro en cuestión.

- Los foros escépticos son infinitamente más divertidos que los magufos. He estado en ambos tipos y sé de lo que hablo.

- Ninguna lista de cosas que se aprenden en los foros de mensajes sirve nunca para nada. A nadie.

Glosario:

Nukear: atacar a alguien, digitalmente, claro. Te inundan con correo basura y otras cosas peores.

Troll: persona (es un decir) que irrumpe en un foro de mensajes y lanza alguna afirmación destinada únicamente a provocar. Su objetivo, que casi siempre consigue, es conseguir un gran número de respuestas, no importa de qué tipo. A veces un troll puede destruir por completo un foro de mensajes.

Smiley: caritas y expresiones creadas a partir de caracteres ASCII, y últimamente ya convertidas en lindos dibujitos de colores y animados, para complementar un escrito con algún tipo de matiz emocional. Tienen un éxito fabuloso porque son más rápidas y eficientes que largas descripciones de tu estado de ánimo.

Flame war: guerra de insultos en un foro. Puede alcanzar escalas de Armaggeddon. O como se escriba.

Magufo: persona que no aplica el pensamiento crítico, particularmente a los fenómenos paranormales. No necesariamente carente de inteligencia.

5.7.02

Oh, fabuloso... Ahora Blogger se vuelve majara y me repite las entradas me repite las entradas me repite las entradas me repite las entradas.
Fructífero, o infructuoso

Me estoy comiendo un plátano.

Bueno, no: me acabo de comer un plátano, tragándome a toda prisa el último trocito de pulpa para poder tener las dos manos libres y escribir que me estoy comiendo un plátano. Lo cual, ahora mismo, es mentira, de ahí la aclaración en la siguiente frase, ¿me siguen?

Es que es viernes. El grado de dejadez mental llega al punto de haber intentado contar los gajos del plátano, pero entre bocado y bocado perdía la cuenta, y mis dientes deformaban la estrellita central y no sabía si había tres o cinco puntas. O quizá ocho (Finobacci, en todo caso). Ahora no sé si comerme una manzana, que tiene cinco gajos pero no se notan a menos que la partas a lo ancho y veas la estrella central con las semillas. En realidad no me la iba a comer por los gajos, sino porque está rica. No sé cuántas variedades de manzanas habrá. La tira, imagino. A mí me gustan unas que se llaman Braeburn. En realidad las empecé a comprar por el nombre, que suena a condado escocés o a nombre de heroína de cuento celta, y luego resultó que además están buenas, eso que me encuentro.

Tengo puesta la tele, por fastidiar, y en el Discovery channel una víbora se acaba de zampar un ratoncito, evidentemente sin masticar. No como yo, que mastico mucho y muy despacito, y cuando voy a comer con gente siempre termino la última. Ahora lo malo es que llevo diez minutos dándole vueltas a la combinación de fruta, víboras y masticación y no se me ocurre nada. Seguro que si estuviera haciendo algo importante, no sé, planchando ropa o yendo al súper o hablando por teléfono, me saldrían las ideas por las orejas. En fin.

Voy a comerme esa manzana de la que hablaba antes. Así al menos os dejo tranquilos.
Fructífero, o infructuoso

Me estoy comiendo un plátano.

Bueno, no: me acabo de comer un plátano, tragándome a toda prisa el último trocito de pulpa para poder tener las dos manos libres y escribir que me estoy comiendo un plátano. Lo cual es mentira, de ahí la aclaración en la siguiente frase, ¿me siguen?

Es que es viernes. El grado de dejadez mental llega al punto de haber intentado contar los gajos del plátano, pero entre bocado y bocado perdía la cuenta, y mis dientes deformaban la estrellita central y no sabía si había tres o cinco puntas. O quizá ocho. Ahora no sé si comerme una manzana, que tiene cinco gajos pero no se notan a menos que la partas a lo ancho y veas la estrella central con las semillas. En realidad no me la iba a comer por los gajos, sino porque está rica. No sé cuántas variedades de manzanas habrá. La tira, imagino. A mí me gustan unas que se llaman Braeburn. En realidad las empecé a comprar por el nombre, que suena a condado escocés o a nombre de heroína de cuento celta, y luego resultó que además están buenas, eso que me encuentro.

Tengo puesta la tele, por fastidiar, y en el Discovery channel una víbora se acaba de zampar un ratoncito, evidentemente sin masticar. No como yo, que mastico mucho y muy despacito, y cuando voy a comer con gente siempre termino la última. Ahora lo malo es que llevo diez minutos dándole vueltas a la combinación de fruta, víboras y masticación y no se me ocurre nada. Seguro que si estuviera haciendo algo importante, no sé, planchando ropa o yendo al súper o hablando por teléfono, se me saldrían las ideas por las orejas. En fin.

Voy a comerme esa manzana de la que hablaba antes. Así al menos os dejo tranquilos.
Represión postparto

Pasó el 4 de Julio. Ha quedado claro que los USA siguen siendo independientes: fue proclamado con petardos a los cuatro vientos, películas muy patrioteras en la tele (Independence Day nada menos, qué horror) y mucho ondear de banderas y muchas palmaditas en la espalda. Los residentes australianos y británicos bromearon a costa de la mala calidad de la cerveza estadounidense y su afición por el fútbol americano; los patriotas extremistas se rieron de buena gana y luego se fueron y escribieron a su congresista para que empiecen a bombardear Irak de una buena vez. Un pirado se ha liado a tiros en el aeropuerto de Los Angeles y se ha cargado a dos personas y a sí mismo, ya que estaba. Ignoro si era patriota o no, aunque importa poco si lo era. Supongo que en los aeropuertos, a partir de ahora, van a pasar de registrar zapatos a registrar cavidades corporales. La última vez que volé los controles de seguridad fueron tan bestias que llegué al aeropuerto tres horas largas antes de que saliera mi vuelo y me vino justito.

Pero no pasa nada. Como dicen los dólares, In God We Trust.

3.7.02

Depresión preparto

Mañana es 4 de Julio. Alabado sea. Y ahora caigo en que nunca os conté mi primer 4 de Julio aquí. Pues os lo cuento porque fue muy bueno. Veréis.

Por estos pagos de Oregon la lluvia es cosa constante y persistente, pero existe la pequeña superstición de considerar el 4 de Julio como fecha límite para las aguas que caen del cielo. El primer año que estuve aquí, la predicción se cumplió con exactitud no-Nostradámica: amaneció el día nublado, lluvioso, desapacible, feo, pero fue la última vez que vimos lluvia en dos meses y medio.

Sea como sea, era 4 de Julio y fiesta, nos fuimos por ahí de garbeo a uno de los muchos lugares pintorescos que trufan este bendito estado, y lo pasamos bien, no nos mojamos más que un poco, y nos comimos un auténtico perrito caliente acompañado de nada, que siempre viene bien para recordarte lo bien hechos que están nuestros estómagos, que ante el impacto de semejante cóctel químico ni estallan ni nada. Y para qué voy a mentir: el caso es que hacía hambre, y si el perrito caliente hubiera sido literal en lugar de metafórico, nos lo hubiéramos comido también, con collar y todo.

Total. Que volvemos a las tranquilas calles de Corvallis y en eso que me llaman por teléfono, y voces bienintencionadas decididas a que no me pierda ningún evento que me integre más en la diversa y variopinta cultura estadounidense me dicen que si quería irme a ver los fuegos artificiales. Siendo servidora de Valencia, oler pólvora y comenzar salivación es la misma cosa (es un reflejo condicionado, como el del perro de Pavlov, y noto que esta entrada está adquiriendo un sabor canino algo sospechoso), así que dije que bueno y que dónde y a qué hora. A las nueve, dijeron, en el río.

Las nueve es una hora intempestiva, la hora de las brujas o casi, cuando salen todas las criaturas de la noche, que en esta ocasión consistían en alumnos lo bastante desgraciados o ineptos como para haberse quedado en Corvallis durante el verano. Llevaban tubitos llenos de luz química de alegres colores de neón en torno a la frente o el cuello, y así vistos en conjunto y un poco de lejos parecían un santoral hasta arriba de pastillas.

Ansiosos y expectantes, nos aposentamos (es un decir) sobre los cantos rodados de la orilla del río y fijamos nuestras miradas de águila (la mía menos, aguilucho lagunero y gracias) en la otra orilla, donde iba a tener lugar el espectáculo pirotécnico. Ya nos caldeaban los ánimos con bellas melodías emitidas desde unos altavoces tamaño Arc de Triomphe. Adivinen el tema musical. Justo, América. Good ole U.S. of A. Bruce Springsteen cantando "Born in the USA", no sé quién cantando "American Woman", etc. etc. No me quejo, ojo, que al fin y al cabo era el propósito del día, y si no quieres polvo no vayas a la era, y a río revuelto la cebada al rabo. Además tenía ritmillo la cosa.

A medida que se acercaba la hora de la verdad ígnea, un respetuoso silencio se hizo entre la multitud que, como nosotros, se estaba helando el gluteus maximus sobre las piedras. Y es que parece que no, pero a las nueve de la noche en Corvallis el relente se nota.

Y empezó la fiesta. Así: pfiiiiuuuuuuuuuuu, pom. Aplausos y "oohhhs" del público asistente. Pausa. Chíuuuuuuuuu, bum. Aplausos. Pausa. Pausa. Chíu-chíuuuuuuu, potopom. Alaridos de gozo. Pausa. Otra pausa. Traguito de cerveza. Pfíiuuuuuuuuu, schplif. Seguimos pausando.

Media hora de reloj así, señoras y señores. Sin exagerar. El gran final fueron seis carcasas tipo palmera, del mismo tipo que las que habían estado chisporroteando tristemente todo el rato anterior, pero juntas. Ovación en pie del público, comentarios de "qué bien ha estado este año, oye", y yo que me largo arrastrando los pies y pensando que más me hubiera valido quedarme en casita con un libro de Patrick O'Brian, que le da doscientos mil millones de vueltas en emoción a los fuegos artificiales del 4 de Julio en Corvallis.

Dicen que los de Portland están muchísimo mejor. Me van a perdonar, pero no pienso comprobarlo.

1.7.02

De sopetón

De golpe y porrazo, todos los que me habían prometido, allá por el Mesozoico, dejarme unos libros muy buenos que les gustaron mucho, se han decidido a la vez y me los han dejado, y me encuentro haciendo malabarismos con cinco de ellos. Menos mal que leo rápido. Para los curiosos, los libros son:

"The Tipping Point": un librito muy divertido, que llevo ya por la mitad porque se lee enseguida, sobre los factores que determinan el éxito de una determinada moda. Desde Barrio Sésamo a unos zapatos llamados Hush Puppies, el autor se lo pasa pipa desenredando la madeja que lleva a que millones de personas compren la misma cosa o vean el mismo programa. Lamentablemente, hasta ahora el libro no parece contener ninguna receta mágica sobre cómo evitar que nos caigan encima modas como Survivor o las sandalias de plataforma.

"The Beak of the Finch": un estudio en tiempo real sobre la evolución, ¡en vivo y en directo, señores! ¡Pasen y vean cómo las poblaciones de pinzones se adaptan al entorno en las islas Galápagos según las condiciones ambientales! ¡Sin trampa ni cartón! ¡Sin humo ni espejos! ¡Sigan la dinámica de las poblaciones y vean con sus propios ojos cómo actúa la selección natural! ¡Den los primeros pasos en la senda de la especiación! ¡En asombroso technicolor y sistema Dolby Estéreo! (Ningún pinzón fue dañado durante la filmación de esta epopeya, aunque la selección natural y otras cosas tales como sequías y demás maldades hicieron de las suyas, pero de esto no podemos hacernos responsables).

"Dead Men Do Tell Tales": Antropología forense. Una gozada. Cómo se puede identificar un cadáver a partir del más minúsculo fragmento de hueso calcinado. Sea asesinato, muerte accidental, catástrofe aérea o accidente, todo deja su huella y una cantidad casi increíble de información puede recuperarse de lo que a primera vista no es más que tierra. Con capítulos especiales dedicados a la identificación de los restos de la familia Romanoff. Sí, el zar y parientes.

"The Pleasure of Finding Things Out": De Richard Feynmann, y con esto está casi todo dicho. Me faltaba este libro en la colección (me faltan muchos de Feynmann, vaya, casi todos). Este en concreto es una colección de ensayos sobre temas de lo más variado, desde el papel de la ciencia en la sociedad hasta las pseudociencias, pasando por el desastre del Challenger. Me relamo de anticipación.

"The Moon and the Sun": O al revés, no recuerdo. Es el único libro de ficción que llevo ahora entre manos, pero todavía no lo he empezado. Me han hablado muy bien de él; es un poco historia-ficción, y si se parece, aunque sólo sea ligeramente, a "Cuando el dragón despierte" para mí ya es un ganador. Este libro está ambientado en la corte del Rey Sol, lo cual ya le da un regustillo muy agradable. Veremos, veremos.

Ahora es cuando me abstengo del inevitable comentario. ¿Que cuál es el inevitable comentario? Parece mentira, preguntarme eso, cuando me acabo de abstener...