31.10.02

Las buenas costumbres

Me tranquiliza ver que Corvallis sigue siendo el sitio de realidad ligeramente fracturada que recordaba. Hoy en el periódico del campus hay un artículo sobre una fraternidad femenina (sorority, se llama en inglés) donde hay un fantasma, o eso dicen. O parecen decir, que las habilidades explicativas de los estudiantes no han mejorado desde que Séneca se quejaba de ellas. Han sudado sangre para recordar alguna muerta ilustre a la que echarle el muert... huy, la culpa de los extraños fenómenos en cuestión. Si es que son extraños, que la habilidad explicativa del redactor de la noticia no ha mejorado desde que Horace P. Greeley se quejaba de ello.

En Seattle o en no sé dónde han aprobado una ley por la que las bailarinas de los clubs, sí, esas que bailan desnudas, no pueden acercarse a menos de cuatro pies, cosa de metro veinte, de cualquier cliente. Un poco de mala uva sí que tiene la ley, sí.

Menos mal que he conseguido "Last chance to see" de Douglas Adams. Así entiendo las cosas un poco más. O un poco menos, pero no importa.
El duende, el gangster y la princesa

Hoy he ido al banco y me ha atendido un ama de casa con rulos, bata y pantuflas. A su lado había una princesa de Las Mil y Una Noches, y al otro lado un duende. Por detrás, un conejo llevaba papeles de un lado a otro y una pareja de gangsters de los años 20 hablaba con una india, perdón, una nativa americana. Es Halloween. En la puerta ha aparecido un cartel que dice que quienes lleven una máscara de Halloween se la quiten antes de entrar o Seguridad lo hará.

En el restaurante thai había una familia americana muy típica comiendo sin quitar ojo del ventanal; habían ido sólo para poder ver los disfraces que lleva la gente por la calle. No han tenido mucha suerte; sólo ha pasado un motero vestido de negro con una máscara de "El Motorista Fantasma". El resto no llegaba más que a llevar gorros estrafalarios.

Por la tarde he estado haciendo un nudo de soga en un trozo de cuerda que me ha traído una amiga para su disfraz de Sarah Good, post-sentencia. En el camino al laboratorio alguien ha echado sobre un arbusto un trozo de tela en forma de fantasma simpático, tapando la pequeña estatua de un angelito tristón que se desmigaja lentamente a la sombra húmeda del seto. Todos los ginkgos de la calle 30 han perdido las hojas a la vez, de sopetón, quizá del susto.

Esta noche los niños salen a pedir dulces por las casas. Supongo yo, vaya, porque lo cierto es que no se oye nada fuera, ni voces, ni risas, ni imitaciones de aullidos terroríficos más o menos afortunadas. Mi jefe se ha ido con sus nietos a Portland para esta actividad; se ve que han dejado Corvallis por imposible.

Mañana no quedará ni rastro de Halloween; todos los estantes de los supermercados estarán ocupados por mercancías para el día de Acción de Gracias, y las decoraciones terrorífico-festivas habrán desaparecido casi del todo, excepto por algunos fragmentos de calabazas rotas, naranja brillante contra las calles cubiertas de mosaicos de hojas multicolores que en nada tienen que envidiar a los de Bizancio.

29.10.02

Pseudociencias

Ya que abajo he puesto una, sigo con otra. Lo siguiente está copiado de Astro Insight, una página de astrología; en concreto, de sus predicciones para cierto mes del año 2001, que de momento no desvelo:
Monthly Global Predictions for [Mes] 2001
Date Posted: [Mes -1] 31, 2001
Compared to [Mes -1] the month of [Mes] is likely to be relatively a lot less stressful for most of the world, especially from natural and man-made accidents, terrorism, and violence standpoints. Also, after the first week of [Mes], expect some relief to the volatile region of Israel and Palestine.

Traduzco: "Comparado con [Mes -1], el [Mes] es probable que sea relativamente tranquilo para la mayor parte del planeta, sobre todo en lo que se refiere a accidentes naturales o provocados por el hombre, terrorismo, y violencia. También, tras la primera semana de [Mes], se puede esperar algo de alivio en la volátil región de Israel y Palestina".

Bueno, supongo que ya habréis adivinado que [Mes -1] es Agosto, y [Mes], Septiembre. De 2001. Ahí queda dicho.

Ya sé, ya sé: es como matar patos en un barril. Pero ahí sigue el dato de que en USA hay más astrólogos que astrónomos. Casi todos los periódicos siguen incluyendo el horóscopo en sus páginas. Más gente, aparte de Reagan, toma decisiones importantes, que afectan a las vidas de miles de personas, basándose en la astrología. Y los que decimos con todas las letras que esto es una pseudociencia y que, francamente, puede llegar a ser muy poco inofensiva, seguimos siendo poquísimos. Así que de vez en cuando me voy a conceder desahogos de este tenor.
Sangre helada

El frío ya araña el asfalto en Corvallis, aunque la cosa no es ni mucho menos glacial. Pero sigue maravillándome el que algunos alumnos, bueno, bastantes alumnos, qué caray, un montón de alumnos, y aún diré más, incluso otro montón de alumnas, vayan por el campus en sandalias. Sin calcetines. Con una temperatura ambiente que bastaría para conservar durante meses un delicado soufflé de gambas frescas con sólo sacarlo a la calle, ir por el mundo enseñando los deditos de los pies me parece motivo de sospecha. ¿Serán mutantes? ¿Qué llevarán en las venas, anticongelante? ¿Qué extrañas propiedades tiene el café americano, o la cerveza de las microbreweries, para permitirles estas hazañas subtérmicas? ¡Si yo no tengo bastantes calcetines que ponerme entre mi zapato y mi pie!

Además, no ayuda el haberme quedado helada con lo de Bio-Bac. Veamos, me dije, y fui a su página web. Y la leí. Y propongo como ejercicio para el lector lo siguiente: búsquense por la web sitios de propaganda de los eufemísticamente llamados "suplementos" de las medicinas alternativas. Compárese su retórica con la de Bio-Bac. Consúmase un tazón bien grande de valeriana. Porque va a hacer falta en cuanto saquéis las obvias conclusiones de la comparación.

Tengo que escribir más sobre este tema. Pero en todo casio aquí tenéis una magnífica web para saber más cosas sobre las "terapias naturales".

25.10.02

¡Ya somos cuatro!

Nuestro equipo de Folding@Home acaba de adquirir su cuarto plegador, cuya identidad no desvelo por no contar con su permiso expreso. ¡Se agradece un montón! ¡Y ya tenemos 12 WU y todo, hay que ver, cómo trabajamos! (Aquí no se menciona que la mayoría de los grupos llevan varios miles de WU en su haber; pero porque llevan más tiempo, ojo, no porque tengan más ganas).

¿Nadie más se anima? Es el equipo 11638, recuerdo. No hay obligación ninguna, poooor supuesto, dos puntos, guión, cierro paréntesis.

24.10.02

Dad's Weekend

El otro día leí, en el periódico del campus, una encendida protesta de dos alumnas por el cartel que se usa para anunciar el Dad's Weekend de este año. El Dad's Weekend es, como su nombre indica, un fin de semana en que se anima a los padres de alumnos de la universidad (a las madres no) a visitar a sus retoños, a participar con ellos en alegres actividades que fomenten la armonía y la tradición familiar, a decir lo orgullosos que están de sus hijos, y a que estos hijos digan lo orgullosos que están de sus padres. Una cosa toda muy potita y muy llena de palabras como "celebrate" y "embrace", que ya empiezo a identificar como señales de alarma de alguna cursilada. Pero en fin, es un jolgorio con muy buena acogida, la gente disfruta, y luego hay noticias en el periódico del campus y emocionantes historias de interés humano centradas en la relación padres-hijos (e hijas).

Nada de esto parecía desprenderse de la protesta de estas dos muchachas, según las cuales la imagen elegida para anunciar el evento es "ofensiva, promueve el modelo de sociedad patriarcal en que el hombre es un símbolo de dominancia sexual y protección, no refleja adecuadamente la diversidad de las relaciones padres-hijos, y puede resultar ofensiva para las víctimas de abusos en la infancia".

Yo no digo nada: miren ustedes la imagen, y juzguen:

Imagen del Dad's Weekend 2002 de la OSU
Dígaselo con música

¡Han traducido Baudolino al inglés! Me pica todo de ganas de ver cómo será la traducción inglesa. ¿Cómo habrán traducido "pisquimpirol"? ¿Y las primeras páginas con el lenguaje creativo del joven Baudolino? ¡Qué suspense, qué emoción!

Me he enterado de esto al ir al Memorial Union para la nada poética tarea de comprar pilas. Es un día frío de otoño, con un sol vespertino ligeramente desmayado pero muy dulce; las sombras ya se alargan, y casi no hay gente en el campus (¡las cuatro de la tarde, qué horror!). En una de las tablas de césped del Quad hay un grupo de chicos y chicas, sentados en la hierba verde y fría. Uno toca una guitarra, otro palmea ligeramente un timbal, el resto canta con vocecillas dulces canciones de rock lento cristiano, ya saben lo típico de "Jesus how cool you are" y "Gimme that Christian rythm" y similares. Cantan con mucho sentimiento, algunas con los ojos cerrados y la cara elevada al cielo azul pintado de color latón. El guitarrista rasguea un acompañamiento simple y repetitivo, muy suave, y el percusionista de hecho lo hace muy bien, aportando un ritmo algo más enjundioso a esta bella estampa de juventud corvalliense. Los dejo a mi derecha en su éxtasis místico-musical y lo último que se oye es el ritmo hueco y afinado del timbal, que se confunde en la distancia con el arrullo de una paloma.

23.10.02

Karl en el país de los mentirosos

Es una bitácora joven, pero con apenas un par de entradas ya ha encontrado un hueco en mi corazoncito escéptico ávido de risas, sarcasmo e ingenio. Me lo paso muy bien. Además está escrita con todo el estilo del inefable Barón, lo cual no es pequeña hazaña, así que desde aquí, os recomiendo la bitácora "Karl en el País de los Mentirosos". Porque merece la pena.
No valen excusas

Ya descorazona bastante la noticia de la toma de un teatro en Moscú con unas 700 personas dentro por parte de 29 rebeldes chechenos (otro día hablaremos de su curiosa manera de pedir el fin de la guerra), como para que encima El Mundo escriba, en la portada de su edición digital: Afirman haber entrado "a morir, no ha sobrevivir". Y no, lo de que sea noticia de última hora y por tanto redactada con ciertas prisas no es excusa.

La agencia de noticias Kavkaz Center está siguiendo los acontecimientos muy en directo porque afirman estar en contacto con los terroristas, liderados por un tal Movsar Barayev. El enlace os llevará a su página en inglés.

Lo que no sé es por qué los catorce intentos de publicar esto no han funcionado hasta ahora...

P.S. Pocas horas después de escribir esta entrada veo que han corregido la falta de ortografía. Se agradece. Pero la hubo.

22.10.02

Más Folding@Home (ligeramente modificado)

Bueno, para los interesados. He creado un equipo para el Folding@Home. Esta entrada es diferente a como era antes porque hay datos que no hacen falta. Para unirse, el número de equipo es el 11638. Simplemente, pulsad el botón derecho del ratón sobre la pantalla del programa, pulsad "Configure", y en la ventana donde pone el "Team number" poned 11638. Los equipos funcionan sencillamente compartiendo todos los créditos, de modo que el trabajo que haga mi ordenador irá a parar a las estadísticas de todos los miembros del grupo. Y el trabajo que hagan vuestros ordenadores, también.

He estado dándome una vuelta por las páginas de estadísticas y educación del proyecto y son muy majas. A lo mejor un rato las comento con más calma, pero de momento me conformo con deciros que me gusta mucho este proyecto, me gusta, me gusta, me gusta (babita cayendo).
"Elemental, querido Darwin"

Este es el titular de una curiosa e interesante noticia que ha aparecido en la edición digital de El País. El artículo está aquí, y no comento nada porque no hay nada que comentar: me ha encantado. La noticia está bien escrita, bien explicada, y me siento absolutamente incapaz de mejorarla. Me encanta cuando la gente puede explicar las cosas así de bien. Voy a ponerme un sombrero para poder quitármelo ante Javier Sampedro, porque estas cosas, que no abundan, se agradecen el triple cuando aparecen.

21.10.02

Doblando voy...

Dubi dubi dú, mientras yo me relajo tranquilamente leyendo sobre Paul Erdós, mi fiel pececito trabaja todo hacendoso. ¿Haciendo qué? os preguntáis, curiosones. ¿Buscando inteligencias extraterrestres con el programa SETI@Home? ¡No! Buscando algo más cercano y que a mí me hace más ilusión: buscando la forma.

La forma de una proteína. Una cualquiera. Una humilde proteína que probablemente jamás sea motivo de titular como el que ha ocupado las publicaciones científicas hace poco, precisamente gracias a este programa que me he instalado.

Una de las muchas cosas preciosas de las proteínas es que necesitan una forma. Todos sabemos, y si no lo digo yo, que las proteínas sólo pueden cumplir su función si adquieren una estructura determinada en el espacio. Si no, se limitan a ser una molécula larga, un polímero, formada por unidades de otras moléculas llamadas aminoácidos. Dicho así uno piensa que no tiene más que empezar a enhebrar aminoácidos e presto! tenemos una proteína. No, lo que tenemos es un spaghetti cocido, un desastre, una simple estructura química, compleja, pero sin función.

Pero, ah amigo, si esa cadena de cuentas, esa molécula formada por aminoácidos, está en las condiciones adecudas (por ejemplo en el interior de su célula o en un tubo de ensayo, en una solución cuidadosamente preparada para este fin), la proteína se dobla, se pliega y se riza sobre sí misma en formas muy confusas pero muy bonitas, y en ese caso, cuando adquiere esa forma, entonces sí que funciona.

Fotograma de la simulación del plegamiento de la villina La pregunta que surge es, ¿qué es lo que determina que una proteína se forme así y no asá? La respuesta que surge, justito por detrás, es "no se sabe seguro". Todavía. Una misma proteína puede plegarse en miles, millones de configuraciones diferentes, determinadas por su secuencia de aminoácidos y por el entorno químico en que se encuentre. Pero sólo una de esas formas es la que funciona. El resto te dan un hermoso ovillo bioquímico que sirve para hacer bonito en un modelo tridimensional pero que si la célula se lo encuentra dentro va a jurar en arameo. O su equivalente molecular.

Pero, en teoría, es posible predecir la estructura tridimensional de una proteína a partir de su secuencia de aminoácidos. Y esto es increíblemente importante.

La razón es que es muy fácil, hoy día, generar una secuencia de aminoácidos de la longitud y composición que queramos. Si supiéramos cómo se va a doblar esa secuencia, si supiéramos de antemano la forma que va a adquirir dentro de la célula, podríamos predecir su comportamiento y su función: podríamos generar una proteína que actuara inactivando un oncogen, o que se adhiriera a un virus para que las defensas de la célula lo identifiquen y destruyan. O que active un gen dañado. O que inactive un gen dañino. O sustituír una proteína dañada por una mutación (¿alguien recuerda las vacas locas?). O que sirva como el más exquisito de los medicamentos, preparado con esmero para actuar única y exactamente sobre su diana, sin meterse en recovecos fisiológicos que no son de su incumbencia. Las posibilidades no son infinitas, pero son ciertamente muchísimas.

El problema es la complejidad de los cálculos necesarios para saber cómo se va a plegar una proteína. La información que lleva la secuencia de aminoácidos es un compendio enorme de repulsiones y atracciones moleculares, de enlaces y puentes de hidrógeno, de anillos moleculares que tapan unos huecos o dejan otros libres, de ángulos y torsiones, de áreas hidrófilas o hidrófobas... Si intentas trazar la silueta de un árbol del jardín con un puntero, lo vas a tener más fácil. Haría falta un ordenador con la capacidad de cálculo de un sistema solar entero para acometer la tarea de encontrar rápidamente la configuración óptima de una proteína, conociendo sólo su secuencia de aminoácidos.

O haría falta lo que el proyecto SETI@Home inició: cooperación. En este caso, en forma del programa Folding@Home.

La idea es sencillísima: te bajas un paquete de datos de Internet, la secuencia de aminoácidos de una proteína, y un programa que analiza poco a poco las configuraciones posibles y busca la óptima. Cuando terminas, envías los resultados al proyecto y te bajas otra (o la misma, y repites los cálculos para obtener redundancia). Más de cien mil personas ya están en ello, donando menos del 5% del tiempo de CPU de sus ordenadores.

¿El resultado? Aquí lo tienen: un artículo en Science describiendo cómo el programa ha sido capaz de predecir la estructura de una proteína (muy pequeña, muy sencilla, sintética), y cómo las observaciones experimentales coinciden con las predicciones del programa. No os puedo poner un enlace directo al artículo porque es de pago, pero dicho en pocas palabras: Folding@Home funciona. De momento está en pañales, pero es una buena, aunque poco ortodoxa, herramienta. Va despacito porque la tarea es ingente. Y cuando os dije que era complicada no exageraba nada: esa pequeña proteína del artículo se pliega, en el tubo de ensayo, en unas cinco milésimas de segundo. Encontrar la configuración óptima usando el programa ha costado meses, y el equivalente a unos 2000 años de tiempo de ordenador.

Así que he pensado que sería bonito ayudar. Ni se nota que el programa está ejecutándose, no noto cambios en el ordenador. Como dicen en el artículo en Nature, no es tan sexy como buscar extraterrestres, pero algo así de ambicioso que ya está dando resultados creo que merece la pena.

Ah, y se pueden formar equipos. ¿Alguien quiere doblar proteínas conmigooo?
Reparaciones incomprensibles

¿No os ha pasado nunca? Todo lugar de trabajo tiene sus pegas arquitectónicas o ingenieriles. Que si el aire acondicionado va mal. Que si el extractor hace mucho ruido. Que si tal o que si cual. Un buen día llega un equipo de reparaciones y he aquí que de pronto un área del edificio aparece cubierta de rollos de cable, trocitos de aislamiento, polvo de cemento y clavitos. Y cuando preguntas qué están haciendo, te enteras de que están, por ejemplo, repintando la baldosa número cuarenta y siete según se entra del baño de caballeros, o cambiando el rodapié del lado izquierdo del pasillo de acceso 3B, o retapizando los sillones de la sala de espera de secretaría porque la secretaria dice que están mal según el feng shui y le dan dolor de cabeza, alergias, accesos de tos y acné. Y las reparaciones duran un trimestre y medio porque claro, durante las mismas la luz se va porque el sistema eléctrico lleva décadas bajo mínimos, o el aire acondicionado se estropea y los obreros se quejan del calor, o del frío, o de la humedad del aire, o de la sequedad del aire, o de la Salmonella que les entra por los ventiladores. O hay una gotera que les descalabra la taladradora. O algo así. Pero las goteras y demás achaques siguen impertérritos, y cuando por fin se marchan los obreros todo el mundo acude a contemplar, con cierta cara de imbécil, el nuevo rodapié, o a solazarse con el tapizado fengshuicamente correcto de la secretaría, a ver si así se les pasa el ataque de alergia ocasionado por la neblina de fibra de vidrio que flota en el ambiente desde que el agujero que hicieron las ratas en esa otra pared puso el aislamiento al descubierto.

ALS, donde yo trabajo, es un edificio muy nuevo, pero ya cuenta en su haber con algunos de esos problemas. Para empezar, durante una temporada el aire extraído de algunos laboratorio se vaciaba en otros, lo cual no era divertido cuando esos algunos laboratorios trabajan con productos tóxicos. Para seguir, jamás dieron con una buena manera de controlar el flujo salida/entrada de aire en el edificio, de tal manera que a veces, si hace viento fuera, el edificio adquiere presión negativa y para abrir la puerta es necesario trabajo en equipo y una grúa. Por seguir fastidiando, el sistema inteligente de control de temperaturas en cada habitación no funciona, con lo cual los calefactores (o los ventiladores, según) están a la orden del día, lo cual no es necesariamente malo a menos que tus cultivos requieran una temperatura constante. Y todos los cultivos requieren una temperatura constante.

Tomando en cuenta todo lo anterior, hoy ha aparecido un ciudadano alto, flaco y barbado, con cara de hippie simpático, que se ha dedicado durante toda la mañana a cargarse el marco del umbral que da acceso a uno de los distribuidores del edificio (eso sí, con orejeras protectoras y almohadilla ergonómica para arrodillarse sin perjuicio de las rótulas). Hale, una jamba tan maja a tomar viento. Yo nunca vi que hubiera nada mal en ella, vamos, que no es que me pareciera una jamba ruinosa, ni peligrosa, ni políticamente incorrecta. Quizá fuera cosa de los maestros de feng shui. Pero tras un rato de astutas indagaciones me he enterado de que el destrozo tenía como motivo instalar una puerta anti-incendios que, en caso de fuego, se cierra. Antes ya había, pero se cerraba para el lado que no era. Así que la desconectaron. Ahora se cerrará para el lado que toca. No sé si la idea es encerrarnos para que ardamos mejor o evitar la propagación de las llamas, pero por si acaso, yo voy a usar la otra ruta de escape. La que no tiene puertas de por medio.

17.10.02

Hablar por no callar

Creo que ya sé cuál es el problema del otoño en Corvallis, y es que le faltan nombres para todos los colores que tiene, y le sobran árboles donde lucirlos. Claro que decir que le sobran árboles es como decir que a Miguel Ángel le sobraban pinceles cuando pintaba la Capilla Sixtina.

No sé los nombres. Pero de tanto ir al laboratorio me sé la personalidad de la miríada de árboles diferentes que hay por las calles y la manera que tienen de dejarse vencer en otoño. He visto árboles cuyas hojas aparecen un día ribeteadas de un violento carmín mientras su centro sigue siendo de un tierno verde mentolado. Otros árboles se ruborizan de fuera a dentro, empezando por las puntas de las ramas, hasta que uno de sus lados se enciende en rosa mientras el otro queda apenas jaspeado de rubor entre el esmeralda que todavía recubre las ramas. Hay árboles que viran a un tono de oro viejo contra el que los troncos plateados de textura sedosa parecen armiño. Hay calles enteras bordeadas de ginkgos, que viran de un verde limpio a un amarillo cremoso e increíble en lo que parecen segundos, y luego pierden todas las hojas a la vez, que caen blandas como nubes contra el asfalto gris, y se apilan como monedas de oro de un cuento de Las Mil y una Noches. Entre los troncos robustos de los castaños se ven arbolillos más jóvenes que enrojecen de forma desigual, y mientras unos siguen siendo de jade, otros han adquirido un rojo tan rico e intenso que los tallos de las hojas desaparecen por contraste y es como si alrededor del tronco esbelto se hubiera reunido un centenar de mariposas hechizadas, formadas con la luz del crepúsculo. Otros árboles, sin embargo, se vuelven piel, con hojas púrpuras por un lado y de un rosa extraordinario por el otro, cada hoja una mejilla o un labio resaltado contra el dorado del árbol de detrás o el suave marrón quebradizo, como hojaldre, del árbol de delante, o el verde oscuro y gélido de los pinos de enfrente, apenas entibiado por el rojo caldera de los altísimos troncos ahusados.

Ante este panorama, lo raro es que llegue intacta al laboratorio, sin haberme desnarigado contra el suelo por no mirar por dónde pisaba...

¿Veis? Yo que no quería meterme en berenjenales líricos... El problema es que sois todos demasiado majos y cuando me miráis con esos ojazos y (en el caso de michino) con los bigotillos temblorosos y la cabecita ladeada, no me puedo resistir y me pongo a contar cursiladas. En fin, ensañaos. Si es que en el fondo soy un pedazo de pan.

16.10.02

Mejor no

El problema, o parte de él, es que esto de la descripción estacional es un camino plagado de tópicos, y aunque de vez en cuando hay que defender el tópico, hoy debo tener el día un tanto borde porque la verdad es que pienso en describir el otoño de oro, piel y fuego de Corvallis y me salen sarpullidos. Después de la primavera, creo que el otoño es la estación más maltratada por poetastros y vates de tres al cuarto que ven una hoja roja y de pronto se les sube el pronto lírico a la cabeza y les entra tal verborragia de cursilerías que una se siente tentada de mudarse al ecuador sólo para no tener que soportar tanto desperdicio verbal. Ya os he dicho que tengo el día borde, que no se diga que no aviso. Fijaos si estoy borde que voy a abstenerme del habitual disclaimer ese de "por supuesto existe gente que ha descrito las estaciones con una poesía rayana en la divinidad, usando imágenes tan bellas que se me pone la piel de gallina". A estas alturas ya nos conocemos y sé que no es necesario decirlo. Pero como a estas alturas ya nos conocemos, mejor lo digo, porque la verdad es que no aprendemos, ni por Internet.

Pues sí, es otoño. A lo mejor otro rato se me ocurre contaros cómo es el otoño aquí (anda que no lo he hecho veces ya), y entonces podréis, con toda justicia, acusarme de todas las cosas con las que me he metido más arriba. No sería raro.

14.10.02

Envidia cochina

Virgen y furioso, aparte de pasar un susto muy gordo en Amsterdam, se ha puesto una ventanita muy chula para cotillear así en plan rápido (pero efímero) desde el propio blog. Como a mí me gustan estas chorraditas, me la he puesto también a ver qué tal. Si me gusta, la dejaré, y si no, pues no.

Me encanta esto de mandar tanto en mi propia página.
"¿A quién va a creer, a mí o a sus propios ojos?"

Groucho Marx sabía de qué iba la cosa. Ponemos una confianza totalmente injustificada en nuestra capacidad para interpretar lo que ven nuestros ojos. Y digo totalmente injustificada porque la ilusión de la entrada de abajo y la de esta entrada son sólo dos de las múltiples maneras que tenemos de explorar todas las maneras de equivocarnos al mirar algo. Que son muchas, y a veces graves.

Y a pesar de todo, seguimos poniendo una confianza totalmente injustificada en lo que ven nuestros ojos: "Ver para creer", "Lo vi con mis propios ojos", "Si no lo veo no lo creo", "Ven más cuatro ojos que dos", "Yo estuve allí y lo vi todo"... Pongan sus propios ejemplos.

Bien, pues entonces, engañemos: fijad la mirada en el punto central de la figura mientras movéis la cabeza hacia atrás y hacia delante rápidamente. Eppur si muove!.

Mira el punto central y mueve la cabeza atrás y adelante

Mola, ¿eh?

Pero en fin, ya está bien de ilusiones ópticas. La próxima entrada será de otra cosa. No sé de qué. Ya lo iremos viendo. Se admiten peticiones, pero sin pasarse.

11.10.02

Ilusión óptica

Los recuadros marcados como A y B son del mismo tono de gris.

Ilusión del tablero

(Miles de gracias a la Fundación Randi por darme a conocer esta joyita. La página con la explicación de la falla y enlaces a otras maravillas se puede encontrar aquí).

9.10.02

Fe de Erratas

Me escriben acerca de una entrada que escribí hace la tira, ya es que ni recuerdo cuándo, sobre la Taxa Camarae, un escalofriante documento que recomendaba que no leyeran los católicos por si las crisis de fe. Me dice mi interlocutor que vaya a este sitio a ver si sigo diciendo lo mismo. De hecho, yo leí hace ya tiempo aquí algo parecido a lo que se dice en el otro enlace, y como veo que hay interés en que deje constancia de las graves dudas que existen sobre la autenticidad de la Taxa Camarae, aquí lo hago. Cum grano salis, hermanos. Pero lean ambos enlaces, lean, que no tienen desperdicio.
De viaje

Estoy releyéndome "Passage", de la maravillosa e inigualable Connie Willis. Es un libro intensísimo que trata, a grandes rasgos, sobre las NDEs, o sea, las experiencias cercanas a la muerte (no, no es un libro deprimente; muy al contrario). En un momento dado la protagonista reflexiona sobre los eufemismos que el idioma inglés tiene para referirse, o más bien para no referirse, a la muerte, y se da cuenta de que todos tienen más o menos que ver con el viaje: "Se fue", "Nos dejó", "Dejó tras de sí", "Pasó al otro lado", y demás. Como si en lugar de desaparecer uno se trasladara, que es el tipo de continuidad narrativa que nos ha dado por crear cuando inventamos historias para que el trago se pase mejor.

En español existen estos eufemismos y otros no tan viajeros, como "faltó" y el siempre correcto "fallecer" (que en inglés equivale a decir "passed away", otra metáfora viajera). Pero me viene a la memoria un eufemismo particularmente hermoso que usaba mi abuela, y que aúna el concepto de trasladarse a otro sitio con un concepto bastante filosófico: "Ya está en la verdad". Conociendo la formación y costumbres de mi abuela, no es difícil suponer que esa verdad sería seguramente la que va con uve mayúscula y se refiere a algún concepto católico particularmente abstruso que el cura del pueblo explicaba en palabras sencillas en misa. Pero me parece a mí que mi abuela, cuando lo decía, dejaba la uve en minúscula.

7.10.02

Corrigiendo errores

Por un despiste cuasi imperdonable, en mi lista de bitácoras majas va y se me había olvidado poner La Crucifixión de Clío, una de las bitácoras mejor escritas, más claras y más interesantes que hay por estos mundos. En serio. Además, a su responsable le gustan los comics, con lo cual tiene plaza permanente en mi corazoncito. Jolín, que es un gozo ir y leerla, ¿qué hacéis todavía aquí? ¡Ya he añadido el enlace y todo!
Tuto

célula apoptótica, como dice ahí abajoHala, qué sobresalto. Estos dos meses no he leído el periódico por Internet porque, en fin, lo tenía en 3D, y de todas formas tampoco lo leía porque tenía otras cosas que hacer. Y ahora vuelvo a Corvallis y a mi lectura de varios periódicos así salteaditos. Los que sean gratis, claro. Y ya he comentado alguna vez que me suele gustar mucho la sección de "Sociedad" de El País porque sus noticias de ciencia suelen ser majas y estar bien contadas. Sólo que hoy por poco me trago la lengua de la sorpresa al leer, en un artículo sobre el Nobel de medicina, lo siguiente referido a la apoptosis:
[...]Este proceso conocido como apoptosis (posiblemente derivado de apple-tosis , 'degeneración de la manzana' en inglés) [...]

¡Toma ya, es que ni una! Pues no. Apoptosis es más bien un neologismo, construído a partir de la palabra griega apopiptein, que significa poco más o menos "caer"; en concreto la caída de las hojas en otoño. El término fue acuñado (o eso dicen Kerr, Wylie y Currie que fueron los primeros en describir el proceso en una publicación) por el profesor James Cormack. Todo lo cual tampoco es que sea muy importante, pero es que me ha dejado a cuadros la frasecita del artículo. ¿De dónde se habrá sacado el periodista lo de "apple-tosis", y sobre todo que signifique "degeneración de la manzana"? ¿"Tosis" es "degeneración"? Joer estos ingleses, qué palabras tienen. Nada, que sigo atónita. Apoptosis, appletosis. Claro, lo normal. No salgo de mi asombro. Menudo pretzel mental.

6.10.02

Y aprovechando...

Alan MooreNo sé de dónde saca Pablo sus fuentes de información, pero ha llegado a mis ojos un comentario suyo en el que me pregunta por mis actividades con Alan Moore. Sin llegar a los extremos que él sugiere, se puede decir que he tocado la estela del que es, sin exagerar demasiado, el escritor de comics más importante desde hace varias décadas. V de Vendetta, From Hell, La Cosa del Pantano, Watchmen, La Broma Asesina, son sólo algunas de sus obras y todas y cada una de ellas han vuelto del revés el mundo del comic y nos han mostrado un envés rico, imaginativo, poderoso y fascinante. Sí, me gusta Alan Moore. Últimamente más, porque está saliendo en España el Magical Mystery Moore: magníficas adaptaciones al comic e ilustraciones de artistas españoles e hispanoamericanos (preciosas, preciosas) basadas en canciones compuestas por el propio Moore. Como todo lo suyo, merece la pena. He tenido el privilegio de traducir alguna de ellas y de colaborar con una historia corta (en el volumen 2) y una adaptación (en el volumen 3), y ha sido estupendo de principio a fin. Así que declarada queda mi relación con Alan Moore, y que no os pase nada si empezáis a conocer su trabajo: nunca veréis los comics de la misma manera. Y no os doy más detalles de mi colaboracion porque, egoístamente, prefiero que la veáis cuando salga. Mala que es una.

Ya que estoy con autobombo, los que conozcáis una revista literaria llamada Rey Lagarto que se publica en España id con ojo, porque en el siguiente número publican uno de los relatos de servidora que aparecen en esta página; lo digo para que no os entre susto ni nada. Ejem.

5.10.02

Lo de Denver

Pues resulta que durante el viaje el avión transatlántico me dejaba en Denver, que tiene el aeropuerto en mitad de un secarral infame digno de una novela existencialista rusa escrita por un maníaco depresivo en horas bajas drogado con opio; pero al menos el aeropuerto en sí es muy lindo y aseado, reluciente y con muchas tiendecitas y demás, en las que no me pude detener porque tenía apenas una hora para pasar por inmigración, aduana y demás mandangas. Y he aquí que después de pasar por inmigración y aduana tenía que pasar por Seguridad. Seguramente porque claro, como me había pasado las últimas veinte horas o en aviones o en aeropuertos, y todo el rato tras la pantalla de seguridad, tenían que asegurarse de que no había materializado un cortauñas en un bolsillo durante ese tiempo.

Total. Que como ya me sé el cuento, voy y saco el portátil de la mochila, lo pongo en el barreñito, pongo en otro barreñito las llaves y las monedas y el abrigo, y en eso que me hacen pasar a una especie de pasillo acristalado al final del cual hay una puerta que el guardia de seguridad me cierra en las narices, y me quedo enclaustrada como un pez en la pecera, mientras el guardia me dice sonriendo que no es nada personal, que en cuanto alguno de los otros cuatro viajeros que están siendo registrados más adelante pase, me abren la puerta y me toca a mí. Pues nada, a sonreír y a esperar, a ver qué vas a hacer. Aunque a una se le ocurren ideas.

Pero como todo llega, dejaron pasar a un prójimo con toda la pinta de haber vuelto del desierto tras cuarenta días y cuarenta noches de comer setas poco legales, y paso yo. Una agente me instruye sobre la posición a adoptar para pasarme el detector de metales, me lo pasa, y el trasto pita. La agente me pregunta si llevo sujetador con aros, y cuando digo que sí, ella me explica sonriente que va a tener que comprobarlo, pero que lo hará con el dorso de la mano y que es sólo un toquecito y que enseguida estará, todo lo cual cumple mientras yo pongo cara de circunstancias, que no sé cómo me salió porque estaba a medio camino entre la risa y la exasperación.

Claro que no me pude dedicar a la reflexión sociopolítica porque el detector, cotilla él, va y pita al llegar a los pies. La agente aúlla "shoerunner!" y me hace sentarme en una sillita como las del colegio, pidiéndome toda amable que me descalce. Lo hago, mis zapatillas van a parar a otro barreñito, y allí el detector de metales les hace una visita y sale mudo. Pero cuando viene a visitarme a mí se pone a pitar como un tren. Nuevo cacheo, en este caso de la pierna desde el tobillo a la rodilla, y claro, ahí no hay más que pierna. Nuevo pase del detector y zas, pitido al canto. A estas alturas mis cejas andan a la altura de mi coronilla y empiezo a verle el lado divertido a la cosa, porque la agente claramente no tiene ni idea de qué pasa. Me pregunta si tengo los tobillos de metal, y respondo que de ser así no soy consciente del hecho. Dos pruebas más, con idéntico resultado, y al final la agente debe rendirse: o mis tobillos son metálicos o su detector se ha vuelto majareta. Me deja calzarme y recuperar mi portátil, que a estas alturas estaba juntando polvo en su barreñito, solo y olvidado por todos, y yo me siento tentada de irme con una risa diabólica de malo de película de James Bond, pero me contengo más que nada porque me queda muy poco tiempo para llegar al avión.

Y, como suele pasar, al llegar a la puerta de embarque me entero de que el vuelo lleva una hora larga de retraso.

Viajar instruye mucho, ¿saben?

4.10.02

Adivina adivinanza

He vuelto a Corvallis, y llueve.

Webcam del MU. Cotilleen, que es gratis

Podría dejar esta entrada aquí, porque en esas seis palabras se resume a la perfección el estado de las cosas, pero como sé que os he tenido muy abandonaditos, tanto que ilustres como El Pez amenazan con ataques de rima, me extiendo un poquito más si el atontolinamiento inherente al jet lag me deja.

Una ya no sabe si dos meses son mucho tiempo o poco tiempo. Teniendo en cuenta tooooodas las cosas que hice mientras estuve en España, dos meses cunden casi como siete. Y teniendo en cuenta la pinta de Corvallis al volver yo, parece que estos dos meses esta ciudad se los haya pasado a velocidad relativista y para ellos hayan pasado apenas dos minutos. Desde esta mañana estoy catando Corvallis despacito, con precauciones, con la puntita de la lengua, a ver si "sabe" como cuando me fui. El experimento ha resultado ser un poco como catar un huevo hervido a ver si sigue sabiendo a huevo hervido. Pues sí, sigue. Poca bibliografía se puede sacar de este pueblo.

Me han dicho, y como me lo ha dicho gente de bien supongo que deberé creerlo, que hace una semana tenían aquí un tiempo maravilloso, con sol y calorcito. Se ve que ya se les ha acabado el Bonosol, porque ahora el cielo está encapotado en color gris ceniza, llueve o llovizna a intervalos regulares, el aire huele un poco a repollo, y los inicios del explosivo otoño corvallino quedan tamizados y medio diluídos en el aire perlado de gotitas de agua.

Yo, mientras, lidio con el desfase horario y sus consecuencias, relleno mi nevera, y recupero malas costumbres, como tener el ordenador todo el día conectado con cable y por tanto acceder a mi bitácora cuando y donde quiero, con lo que la probabilidad de ver más entradas a partir de ahora crece exponencialmente. Que no os pase ná.

¿El vaje? Bien, gracias. Ya os contaré lo de Denver. Resulta que tengo los tobillos de metal, y yo sin enterarme.